Turno Libre

Miranda, Los Algarrobos y el amor

Acampar luchando no es lo mismo que irse de excursión. Menos aun cuando es preciso enfrentar Intereses corporativos tan nefasto como los de Xstrata Niquel-Falcondo, extensivos al poder de la Cámara Americana de Comercio, el CONEP y sus nocivas gravitaciones sobre el Estado dominicano

Publicado: 22/06/2014

Miranda, Los Algarrobos y el amor

<p><strong>Acampar luchando</strong>&nbsp;no es lo mismo que irse de excursi&oacute;n. Menos aun cuando es preciso enfrentar &nbsp;Intereses corporativos tan &nbsp;nefasto como los de Xstrata Niquel-Falcondo, extensivos al poder de la C&aacute;mara Americana de Comercio, el CONEP y sus nocivas gravitaciones sobre el Estado dominicano.</p>

<p><img alt="Imagen" src="https://lomamiranda.files.wordpress.com/2014/06/sin-nombre.jpg?w=549&amp;h=125" />Pero acampar luchando en la falda de Loma Miranda, a la orilla del r&iacute;o Jaguey, cerca del balneario de Acapulco, junto a la comunidad de Los Alcarrobos, ha sido algo extraordinariamente estimulante para m&iacute;.</p>

<p>Llevo aqu&iacute; dos semanas, d&iacute;as tras d&iacute;as, minuto a minuto. Catorce d&iacute;as de campamento en los que las adversidades y el distanciamiento de la familia han sido parcialmente compensados por el amor que brota de este hermoso &nbsp;territorio y de sus cari&ntilde;osos habitantes.</p>

<p>As&iacute;, la rigidez del piso o de los colchones sobre el piso&hellip;La precariedad de sanitario&hellip;La lluvia que penetra en las casas de campa&ntilde;a&hellip;Los trastornos que provocan cambios en la alimentaci&oacute;n&hellip;Las complicaciones de la vida en com&uacute;n, con escasa privacidad&hellip;El r&iacute;o pedregoso como ba&ntilde;era y el chorro como ducha&hellip;Las amenazas de agresi&oacute;n y las tensiones nocturnas&hellip;Si bien tienen sus durezas, igual tambi&eacute;n sus encantos.</p>

<p>Encantos a los que se le suman el amor que le profesan las comunidades lugare&ntilde;as a sus espl&eacute;ndidas monta&ntilde;as, a sus r&iacute;os y manantiales cristalinos, a la pureza de sus aguas que le llegan gratuitamente por gravedad a sus aseadas moradas y las m&uacute;ltiples bondades de la vida silvestre.</p>

<p>Encantos que se amalgaman con la tremenda conciencia que exhiben respecto al valor del patrimonio natural de la naci&oacute;n amenazado por el capital transnacional, con el cari&ntilde;o colectivo que nos expresan, con su proverbial bondad impregnada de continuos gestos solidarios, con el inmenso afecto que en especial me han brindado d&iacute;as tras d&iacute;as&hellip; con el &ldquo;aire acondicionado&rdquo; de las noches y las madrugadas, con el tierno abrazo de las cristalinas y frescas aguas del r&iacute;o Jaguey, capaces de evaporar cualquier cansancio. Y ni hablar de la espl&eacute;ndida LLOVEDORA, cuyas gruesas y musicales l&aacute;grimas alegres son capaces de conmover hasta ciertos corazones duros y convencerlos de que este espacio sublime merece ser reconocido como parque nacional.</p>

<p>Pero m&aacute;s all&aacute; de esa realidad impactante, como venido del cielo azul que cosquillean las lindas monta&ntilde;as de Miranda, est&aacute; el torrente de energ&iacute;a positiva que cruza nuestro campamento, que arropa las comunidades aleda&ntilde;as; torrente que emana del respaldo multitudinario de un pueblo que decidi&oacute; defender lo suyo y asumir su territorio (suelo, subsuelo y sobre-suelo) como propio e inalienable frente a la persistente rapacidad destructiva de los grandes piratas del siglo XXI.</p>

<p>Prestos todos/as, claro est&aacute;, a combatir -incluso a morir- para salvar a Loma Miranda de tan terrible amenaza. Decididos/as a permanecer en el Campamento y a conmover la naci&oacute;n si fuera necesario, sin reparar en los sacrificios y riesgos derivados de constantes amenazas represivas e incursiones esp&iacute;as,</p>

<p>Sin que la rabia de Dr&aacute;cula Falconbridge y de los vampiros de la C&aacute;mara y el CONEP nos inmute. Porque el miedo ha sido desalojado de nuestros corazones, en los que solo hay espacio para el amor, la justicia y la solidaridad hacia la humanidad y la madre naturaleza.</p>

<p>As&iacute; lo procl&aacute;manos hoy desde Los Algarrobos, convertida en Capital del contrapoder que el pueblo dominicano ha decidido forjar para librarse de &eacute;stas y otras lacras insufribles por m&aacute;s tiempo.</p>

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