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Inseguridad ciudadana: epidemia nacional

LA ACCIÓN DE LOS CUERPOS CASTRENSES Y DEL PRESIDENTE DANILO MEDINA DEBE DIRIGIRSE A GARANTIZAR LA PAZ DE TODA LA NACIÓN

Publicado: 01/01/2017

Inseguridad ciudadana: epidemia nacional

<p><strong>Rafael Guillermo Guzm&aacute;n Ferm&iacute;n</strong></p>

<p><strong>fuerzadelta3@gmail.com</strong></p>

<p><strong>EXJEFE DE LA POLIC&Iacute;A NACIONAL</strong></p>

<p><em>&ldquo;Los pol&iacute;ticos t&iacute;midos e interesados se preocupan mucho m&aacute;s de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su pa&iacute;s&rdquo;.</em><br />
<em>-Thomas Macaulay-&nbsp;</em></p>

<p>El escalofriante asalto de un veh&iacute;culo blindado de una compa&ntilde;&iacute;a de valores en donde robaron aproximadamente cinco millones de pesos pertenecientes al Banco Popular Dominicano, no solo constituy&oacute; un desaf&iacute;o, sino tambi&eacute;n un alerta a los tomadores de decisiones ante la epidemia de inseguridad ciudadana que abate la naci&oacute;n. Llam&oacute; m&aacute;s la atenci&oacute;n porque se produjo dentro de una plaza comercial ubicada en una de las zonas m&aacute;s transitadas del pa&iacute;s, utilizando armas de guerra y bombas lacrim&oacute;genas en medio de la operaci&oacute;n &ldquo;Navidad Segura 2016&rdquo; que involucra a m&aacute;s de 17 mil soldados policiales y militares, de Amet y de las brigadas polic&iacute;aco militar del ministerio de Obras P&uacute;blicas.</p>

<p>La realidad es que no bastaron los continuos anuncios de altos funcionarios de que incorporar&iacute;an m&aacute;s militares al patrullaje, y de que a partir del 1ro de diciembre la Direcci&oacute;n del Plan Nacional de Seguridad Ciudadana, ser&iacute;a asumida por el Comandante General de la Fuerza A&eacute;rea Dominicana.</p>

<p>Y es que de conformidad con esta l&oacute;gica, con relaci&oacute;n a la situaci&oacute;n de inseguridad ciudadana que aterroriza al pa&iacute;s nos preguntamos: &iquest;A qui&eacute;n es que habr&aacute; que pedirle cuentas?&iquest;Al Director General de la Polic&iacute;a Nacional o al Comandante General de la FAD? &iexcl;Qu&eacute; confusi&oacute;n de roles! En ese mismo orden, recientemente se anunci&oacute; -otra vez- que las pol&iacute;ticas en este tema estaban dando resultados positivos, ya que la &ldquo;criminalidad&rdquo; se hab&iacute;a reducido de una tasa de homicidios de 26 a menos de 16 por cada cien mil habitantes, atribuyendo a la &ldquo;percepci&oacute;n&rdquo; el temor de los ciudadanos.</p>

<p>&iexcl;Grave error! Puesto que hemos analizado muchas veces que est&aacute;n malenfocando y confundiendo la &ldquo;tasa de homicidios&rdquo; con el &ldquo;&iacute;ndice de criminalidad&rdquo;, pues son dos cosas distintas, m&aacute;s bien, una es componente de la otra.</p>

<p>Si fuera como piensan -err&oacute;neamente- las autoridades, en el supuesto caso de llegar a tener una tasa cero de homicidios, &iquest;esto significar&iacute;a que existir&iacute;a una alta seguridad ciudadana en el pa&iacute;s? Por supuesto que no, pues los asaltos, atracos, robos, secuestros, etc, est&aacute;n por doquier y a cualquier hora del d&iacute;a.</p>

<p>&iquest;Acaso el asalto del mencionado banco, por el &ldquo;simple&rdquo; hecho de que no ha habido muertos y tan solo heridos implica que no hay &ldquo;criminalidad&rdquo;? En el caso en cuesti&oacute;n, la tasa de homicidios no subi&oacute; por no haber p&eacute;rdidas de vidas humanas, pero s&iacute; se increment&oacute; la tasa de criminalidad.</p>

<p>&iquest;Acaso esa reducci&oacute;n en la tasa de homicidios se debe m&aacute;s bien a la indecisi&oacute;n de algunas autoridades para enfrentar la espiral ascendente de criminalidad para evitar que delincuentes caigan abatidos? Reiteramos otra vez a las distinguidas autoridades que la Tasa de Criminalidad es la sumatoria de todas las infracciones penales que se cometen dentro de un territorio y tiempo determinado dividido por cada cien mil habitantes.</p>

<p>Tasa de Criminalidad = tasa de homicidios + tasa de robos + tasa de atracos + tasa de asaltos+ tasa de robos de veh&iacute;culos + tasa de secuestros + tasa de heridos de armas de fuego y arma blanca.</p>

<p>De manera que, enfocarse en bajar solo la tasa de homicidios para &ldquo;aparentar&rdquo; ser exitosos en sus estrategias de seguridad es de un optimismo falso y peligroso, pues eso es como maquillar a un paciente amarillento que sufre de hepatitis para presentarlo saludable, mientras que por dentro realmente no se combate su afecci&oacute;n que terminar&aacute; en una cirrosis hep&aacute;tica cr&oacute;nica mortal.</p>

<p>Bajo este amplio contexto, las autoridades lucen confusas &ldquo;copiando&rdquo; diferentes modelos policiales e implementando medidas r&aacute;pidas a ciegas y de formas reactivas, cuando en realidad, sin duda, es necesario elaborar puntos de an&aacute;lisis de este complicado fen&oacute;meno que no se &ldquo;cura&rdquo; con soluciones cortoplacistas ni simples para nutrir los medios de comunicaci&oacute;n, sino de procesos planificados de etapas progresivas que observen los distintos &aacute;ngulos del problema y asumiendo con responsabilidad las en&eacute;rgicas decisiones que hay que tomar ante un paciente grave de cuidados intensivos.</p>

<p>Es sabido que el control del crimen y de la violencia constituye una obligaci&oacute;n fundamental e irrenunciable del Estado, y que se erige como esencial elemento para restaurar las necesarias bases de una legitimidad que se ha perdido en la actualidad. De manera que, retomar la visi&oacute;n ideol&oacute;gica-doctrinaria del tema ser&iacute;a el punto de partida para evitar el colapso de la imagen de las pol&iacute;ticas de seguridad p&uacute;blica y de la propia imagen institucional.</p>

<p>Es evidente, que la inseguridad ciudadana atenta contra las condiciones m&aacute;s elementales que permiten la pac&iacute;fica convivencia social dentro de un r&eacute;gimen democr&aacute;tico y social de derecho y/o menoscaba los derechos fundamentales consagrados en la Constituci&oacute;n de la Rep&uacute;blica y que todo funcionario ha jurado hacer cumplir, por tanto, el ejercicio de garantizar la seguridad de los ciudadanos se instituye como una poderosa raz&oacute;n de ser del Estado.</p>

<p>Vemos tambi&eacute;n con preocupaci&oacute;n c&oacute;mo la legitimidad del accionar del Estado se ha ido desdibujando a trav&eacute;s de los a&ntilde;os ante la falta de competencia para producir seguridad, ante la ineficiencia en sus pol&iacute;ticas preventivas &ndash;no as&iacute; las investigativas-, ante conductas antisociales de algunos de sus miembros envueltos en actos de corrupci&oacute;n, as&iacute; como de manifestaciones de indisciplina que hacen tambalear los cimientos de cohesi&oacute;n institucional, lo que aumenta, en su conjunto, la sensaci&oacute;n y percepci&oacute;n de inseguridad ciudadana aparte de los &iacute;ndices de criminalidad tradicionales.</p>

<p>De igual manera, los v&iacute;nculos frecuentes de algunos miembros de la PN, FFAA, fiscales y jueces con la delincuencia organizada, el incremento de la impunidad en la justicia por los &ldquo;atajos legales&rdquo; que permiten que los delincuentes burlen ol&iacute;mpicamente el sistema de justicia penal, y la existencia de una disociaci&oacute;n entre quienes dictan el derecho &ndash;legisladores- y aquellos quienes sancionan el derecho -jueces-, hace aumentar la brecha entre la realidad delictiva y la percepci&oacute;n delictual, puesto que es incuestionable que los ciudadanos no se sienten protegidos por las instituciones del Estado en su seguridad personal ni patrimonial.</p>

<p>M&aacute;s bien tienen la creencia de que la desafiante criminalidad ha sobrepasado a las instituciones encargadas de combatirlas, y que esa delincuencia est&aacute; fuera de control, cuestionando a su vez, la eficacia de la PN, FFAA y las instancias de procuraci&oacute;n e implementaci&oacute;n de justicia.</p>

<p>En fin, las pol&iacute;ticas y estrategias p&uacute;blicas de seguridad, para que puedan ser exitosas y den la esperada sensaci&oacute;n de seguridad a la poblaci&oacute;n, deber&aacute;n ser enfocadas desde una perspectiva integral y de amplio espectro en coordinaci&oacute;n con las dem&aacute;s instituciones del Estado junto a sus comunidades. La firme decisi&oacute;n del presidente Danilo Medina de devolver sosiego y paz a la sociedad qued&oacute; evidenciada con la intervenci&oacute;n policial del pasado mi&eacute;rcoles 28, en donde se dio un golpe contundente a la banda que supuestamente perpetr&oacute; el referido atraco, y en donde cay&oacute; abatido uno de los supuestos integrantes de la misma.</p>

<p>La correlaci&oacute;n de tiempo entre la disposici&oacute;n presidencial y la respuesta policial demuestra la importancia de la coordinaci&oacute;n efectiva e integral entre las diferentes instituciones responsables de la seguridad ciudadana, y la necesidad de seguir apoyando y creando espacios y mecanismos que optimicen la capacidad de respuesta de las mismas.</p>

<p><strong>&iquest;Represi&oacute;n o prevenci&oacute;n?</strong><br />
En anteriores ensayos hemos planteado que las dos medidas son necesarias por ser complementarias, ya que cuando falla la prevenci&oacute;n entonces hay que aplicar las medidas punitivas que sean necesarias de acuerdo con las circunstancias.</p>

<p>En este aspecto, hay que crear las condiciones de seguridad ciudadana y al mismo tiempo respetar los derechos fundamentales. Una tarea muy compleja y delicada, pues la l&iacute;nea que divide el cumplir por entero las tareas de brindar seguridad y sobrepasar el exceso de autoridad es una franja invisible y muy delgada. Especialmente cuando los llamados &ldquo;protectores de los derechos humanos&rdquo; est&aacute;n siempre m&aacute;s atentos a caer sobre las autoridades por cualquier caso de actuaci&oacute;n contra la delincuencia, que la de protecci&oacute;n de los &ldquo;humanos derechos&rdquo; de quienes son v&iacute;ctimas de los delincuentes.</p>

<p>Estas condiciones pueden ser generadas haciendo la confluencia entre el modelo de seguridad y el marco de las garant&iacute;as constitucionales, puesto que este escenario justifica la actuaci&oacute;n policial apegada estrictamente a la preservaci&oacute;n de esas garant&iacute;as de manera transversal &ndash;teor&iacute;a del garantismo- enfatizando que el poder represivo o punitivo de Estado se ejerza de manera racional y administrado normativamente bajo dos principios esenciales: la Intervenci&oacute;n M&iacute;nima y la Intervenci&oacute;n Legalizada del monopolio de la fuerza punitiva del Estado.</p>

<p>Se trata, por tanto, de establecer las fronteras de la intervenci&oacute;n punitiva o represiva de las autoridades encargadas al tipificar todas aquellas conductas contempladas como delictivas, as&iacute; como tambi&eacute;n la utilizaci&oacute;n y cumplimiento de las sanciones contempladas en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, bajo el imperio de la ley, con el objetivo de evitar los excesos de la autoridad actuante.</p>

<p>Ante el actual panorama, son varios los elementos a tomar en cuenta para analizar, si es que las autoridades desean colocar un freno a la escalada de la ola de criminalidad que padecemos, poniendo m&aacute;s &eacute;nfasis, no solo en las acciones reactivas y disuasivas, sino m&aacute;s bien, en las acciones proactivas o preventivas que sean vinculantes con la misma sociedad a la que sirve y protege, atacando los niveles de corrupci&oacute;n que se profundizaron en recientes pasadas administraciones en la Polic&iacute;a Nacional y poniendo atenci&oacute;n, para tomar acci&oacute;n, a las saludables rendiciones de cuentas.</p>

<p>En conclusi&oacute;n, recomendamos la aplicaci&oacute;n de un modelo de gesti&oacute;n policial integral bajo un nuevo liderazgo, que aplique de forma positiva el pensamiento de Thomas Macaulay, abogando para que se designen en los altos mandos de la seguridad sensitiva a personas que no se preocupen por la seguridad de sus puestos, sino por la seguridad del pa&iacute;s.</p>

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