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"Mi nieta, mi niña, mi única compañía", lamenta abuela de niña que murió tras ingerir

LA ABUELA ADQUIRIÓ LAS PASTILLAS EN UN OPERATIVO MÉDICO QUE REALIZARON EN EL SECTOR HACE VARIAS SEMANAS

Publicado: 10/02/2016

"Mi nieta, mi niña, mi única compañía", lamenta abuela de niña que murió tras ingerir

<p><strong>Isaura F&eacute;lix Peralta</strong></p>

<p><strong>Santo Domingo Este</strong></p>

<p>La palabra suicidio no deber&iacute;a existir en el lenguaje de una ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os. Tampoco la orfandad y&nbsp; la pobreza extrema.&nbsp; Pero&nbsp; el nombre de Alberchy Santana se vincula a todas esas tragedias junto a la tragedia que fue su propia vida. Una vida breve que termin&oacute; con una sobredosis de medicamentos en una escuela insalubre junto a una maestra sin t&iacute;tulo, que le sac&oacute; cuatro pastillas de la boca y trat&oacute; de salvarla con un vaso de leche, mientras la ni&ntilde;a agonizaba sobre un viejo banco de madera.</p>

<p>Alberchy no conoci&oacute; a su pap&aacute;. Lo mataron antes de que naciera. Un t&iacute;o de la ni&ntilde;a dice que fueron unos desconocidos, pero vecinos del sector aseguran que fue la Polic&iacute;a.&nbsp; La madre muri&oacute;&nbsp; cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde cuando Alberchy ten&iacute;a cinco a&ntilde;os. De la enfermedad que la mat&oacute; tambi&eacute;n hay versiones distintas. La de la familia es c&aacute;ncer vaginal.</p>

<p>Mientras para su t&iacute;o se trataba de una ni&ntilde;a juguetona, como cualquier otra, y asegura que no hay culpables, que todo se trat&oacute; de un accidente, la profesora dice que encontr&oacute; en la mochila de la peque&ntilde;a los recordatorios de las misas de sus padres y que Alberchy era una ni&ntilde;a triste, aunque no lloraba, que le ocasionaba problemas. Se escapaba de la escuela cuando, al igual que a los otros ni&ntilde;os, les permit&iacute;a salir durante la hora del recreo a comprar merienda. As&iacute; que opt&oacute; por pedirle a la abuela que le comprara&nbsp; a la ni&ntilde;a lo que esta fuera a comer de manera que no tuviera que salir a la calle.</p>

<p>Alberchy no ten&iacute;a papeles, dice la maestra, y le llamaba t&iacute;o a todos los hombres.</p>

<p>La casita de zinc, echa a remiendos, donde la ni&ntilde;a viv&iacute;a junto a su abuela, result&oacute; peque&ntilde;a para albergar a los vecinos que acudieron al velatorio de Alberchy. La ni&ntilde;a traviesa que se les colaba en la casa, estaba ahora quieta, con la piel m&aacute;s oscura, producto de la intoxicaci&oacute;n que le caus&oacute; la muerte, y bajo un ramo de rosas colocado sobre el cristal de su ata&uacute;d.</p>

<p>Dichosa Heredia, un nombre que parece una iron&iacute;a para una mujer que primero perdi&oacute; a su hija y luego a su nieta, &nbsp;cuenta que el d&iacute;a que la ni&ntilde;a se tom&oacute; las pastillas ella tuvo un presentimiento, sab&iacute;a que algo malo pasaba. &ldquo;Estaba haciendo una sopa y sent&iacute; un fr&iacute;o en la espalda, como un susto en el pecho&rdquo;, dijo.</p>

<p>Sentada en una silla pl&aacute;stica, en la puerta de la casita de madera de la manzana 1, calle primera, parte atr&aacute;s, en el Ensanche Isabelita, donde viv&iacute;a y ayer eran velados los restos de la menor, Dichosa era consolada por algunos familiares y vecinos &nbsp;mientras aseguraba que ha perdido a &ldquo;su &uacute;nica compa&ntilde;&iacute;a&rdquo;.</p>

<p>Ahogada por el llanto, casi sin poder hablar, la abuela que asumi&oacute; la crianza de la ni&ntilde;a hu&eacute;rfana dice que nunca la llamaron de la escuela, que ella fue a buscarla, como todos los d&iacute;as, pero que un poco m&aacute;s temprano porque present&iacute;a algo. &ldquo;Cuando llegu&eacute;, la encontr&eacute; en un banco acostada, la profesora me dijo que la vio rara y despu&eacute;s se desmay&oacute;, que le sac&oacute; unas pastillas de la boca y que le dio leche, pero por m&aacute;s que la llam&eacute; no abr&iacute;a los ojos y ah&iacute; yo tambi&eacute;n me puse mala y sal&iacute; corriendo a llamar gente&rdquo;.</p>

<p><img src="http://images2.listindiario.com/imagen/2016/02/10/407/407228/680x460/201602100346042/mi-nieta-mi-nina-mi-unica-compania-lamenta-abuela-de-nina-que-murio-tras-ingerir-pastillas.jpeg" style="float:left; height:199px; width:300px" />Cuenta que inmediatamente los vecinos del lugar salieron en su auxilio y que uno de ellos la llev&oacute; a emergencias de Hospital Dar&iacute;o Contreras, donde recibi&oacute; atenciones y luego la refirieron al Robert Reid Cabral, all&iacute; permaneci&oacute; por ocho d&iacute;as, hasta su deceso el pasado lunes.</p>

<p>Dichosa reconoci&oacute; &nbsp;que &ldquo;las pastillas eran m&iacute;as, me las dieron en un operativo m&eacute;dico para el dolor del cuerpo&rdquo;. Asegura que guardaba las pastillas en una gaveta y que no se dio cuenta cuando su nieta las tom&oacute;.</p>

<p><img src="http://images2.listindiario.com/imagen/2016/02/10/407/407228/680x460/201602100346043/mi-nieta-mi-nina-mi-unica-compania-lamenta-abuela-de-nina-que-murio-tras-ingerir-pastillas.jpeg" style="float:left; height:186px; width:280px" />Desde que naci&oacute;, Alberchy Santana viv&iacute;a con su abuela, en los pr&oacute;ximos d&iacute;as su madre biol&oacute;gica cumplir&aacute; 4 a&ntilde;os de fallecida a causa de c&aacute;ncer vaginal, mientras que su padre muri&oacute; a manos de desconocidos, cuentan sus primas lejanas Julissa Santana y Nancy Santana.</p>

<p><img src="http://images2.listindiario.com/imagen/2016/02/10/407/407228/680x460/201602100346044/mi-nieta-mi-nina-mi-unica-compania-lamenta-abuela-de-nina-que-murio-tras-ingerir-pastillas.jpeg" style="float:right; height:199px; width:300px" />&ldquo;Fue una accidente, no hay culpables, era una ni&ntilde;a que no sab&iacute;a lo que hac&iacute;a&rdquo;, as&iacute; explica lo sucedido Francisco Reyes, t&iacute;o de la ni&ntilde;a, quien narra que era &ldquo;una ni&ntilde;a como todos los ni&ntilde;os, muy juguetona&rdquo;, a la cual quiso y trat&oacute; como una m&aacute;s de sus hijos.</p>

<p>Francisco comenta que la profesora les dijo que ella ten&iacute;a una quemadura de motor en una pierna y que la vio poni&eacute;ndose una pastilla, pero alega &ldquo;yo la revis&eacute; en el hospital y Alberchy no ten&iacute;a nada en su cuerpo&rdquo;.</p>

<p>Expres&oacute; que si no estaba en la casa con su abuela, estaba en la suya con sus primitos, sus hijos, jugando, entretenida siempre con la computadora o viendo el televisor.</p>

<p><strong>En la escuela</strong><br />
El anexo de una casucha sin pintar, con butacas deterioradas, pizarr&oacute;n improvisado, rodeado de gallinas, gallos, perros y gatos es el lugar donde funciona la escuela &ldquo;El Arca&rdquo;, propiedad de Martha Paulina Pel&aacute;ez Rodr&iacute;guez, de 65 a&ntilde;os de edad, quien dice ser maestra de vocaci&oacute;n, pero no posee ning&uacute;n t&iacute;tulo. Ah&iacute; estudiaba Alberchy Santana.</p>

<p>Todos los d&iacute;as, desde las 8 de la ma&ntilde;ana Martha recibe 25 ni&ntilde;os de diversas edades, de escasos recursos, a los que cuida y ense&ntilde;a a leer y a escribir mientras sus padres trabajan, la mayor&iacute;a hijos de madres solteras, empleadas de casas de familia que pagan entre 300 y 400 pesos, cuyos ni&ntilde;os en su mayor&iacute;a no han sido declarados.</p>

<p>El lunes primero de febrero, Martha cuenta que recibi&oacute; a los ni&ntilde;os como de costumbre e igual que siempre pidi&oacute; a Dichosa que no le dejara dinero a la ni&ntilde;a porque en el recreo, cuando los ni&ntilde;os salen al colmado de al lado a comprar sus meriendas, ella se le escapaba que &ldquo;era una ni&ntilde;a muy inquieta, la ten&iacute;an aqu&iacute; porque nadie la aceptaba en ninguna escuela, adem&aacute;s ella no ten&iacute;a papeles. Siempre se me iba, le dec&iacute;a t&iacute;o a todos los hombres y yo no quer&iacute;a problemas&rdquo;.</p>

<p>&ldquo;Yo le vi las pastillas en las manos y le dije que dejara eso, pero ella no me hizo caso. Cuando volv&iacute; a mirar, ella se estaba poniendo las pastillas en una quemadura que ten&iacute;a en la pierna, que se hizo con un motor, me puse atender a otros ni&ntilde;os y de repente uno de los amiguitos me dice que la mire y cuando miro ella est&aacute; caminado como que se est&aacute; cayendo, cuando fui a ver que ten&iacute;a me di cuenta que ten&iacute;a algo en la boca y le met&iacute; los dedos&rdquo;, describe Martha.</p>

<p>Hasta este punto Martha dice que solo pens&oacute; en sacarle las pastillas de la boca y darle leche. Procedi&oacute; acostarla en un banco &ldquo;porque yo no tengo fuerzas para cargarla, yo soy una vieja, en eso lleg&oacute; la abuela y llamamos a todo el mundo&rdquo;.&nbsp;</p>

<p>Prosigue diciendo: &ldquo;La abuela se puso mala, yo creo que algunos vecinos llamaron al n&uacute;mero que llaman para que venga una ambulancia, pero nos desesperamos y yo tuve que irme con un vecino para el hospital&rdquo;.</p>

<p>Con una de sus nietas de 8 meses en brazos, Martha reflexiona y dice &ldquo;yo s&eacute; que esa ni&ntilde;a estaba falta de amor, el d&iacute;a que se puso mala le encontr&eacute; en la mochila un recordatorio de su pap&aacute; y el de su mam&aacute;,&nbsp; muchas veces tra&iacute;a velones dizque para prend&eacute;rselo a sus padres para que la cuiden. A veces se pon&iacute;a triste de repente, no lloraba, pero se notaba que algo le pasaba&rdquo;. &nbsp;</p>

<p>Nancy, t&iacute;a de la ni&ntilde;a, expres&oacute; que una de las pastillas que lograron sacarle de la boca fue analizada por los m&eacute;dicos y el informe revel&oacute; que se trababa de un compuesto de acetaminof&eacute;n, cafe&iacute;na, butalbital, el cual sirve para calmar dolores musculares y reducir la fiebre.</p>

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