DELICUENCIA ESTA ZONA, QUE BORDEA EL MIRADOR SUR, ES UN RETO PARA LAS AUTORIDADES
Publicado: 10/01/2016
<p>Rosa, pretenciosa de que aún vivimos en los 80, se le acerca.</p>
<p>-Mire, usted dobla hacia la derecha, continúa derecho y ahí está –le indica.</p>
<p>“Anjá, y yo tengo este puñal; si no me dan todo lo que tienen”, dijo el evidente atracador, blandiendo contra su vientre el arma blanca.</p>
<p>“Era inevitable sentir algo diferente a rabia, a indignación, a vergu¨enza; las ganas increíbles de pensar en que en cualquier lugar se estaría mejor que en República Dominicana, eran indiscutibles.</p>
<p>Los atracos, los robos, la delincuencia en general nos corroe. Yo gritaba: ¡Auxilio! Pero nadie salía, al parecer nadie escuchaba. Ahora sí, desde que él huyó salieron dos señoras despavoridas”, confiesa Ana.</p>
<p>Las víctimas relatan que el asaltante tenía un puñal de al menos 15 pulgadas.</p>
<p>“Nada pudimos hacer. Solo rendirnos. Rosa pasó su monedero y el atracador salió huyendo a alta velocidad”, manifestó Ana. Al terminar el momento de incertidumbre, las jóvenes se dirigieron al destacamento del Plan Piloto, en el sector Honduras, para denunciar lo ocurrido y poder sacar los documentos de Rosa, nueva vez. Rosa, pretenciosa de que aún vivimos en los 80, se le acerca.</p>
<p>-Mire, usted dobla hacia la derecha, continúa derecho y ahí está –le indica.</p>
<p>“Anjá, y yo tengo este puñal; si no me dan todo lo que tienen”, dijo el evidente atracador, blandiendo contra su vientre el arma blanca.</p>
<p>“Era inevitable sentir algo diferente a rabia, a indignación, a vergu¨enza; las ganas increíbles de pensar en que en cualquier lugar se estaría mejor que en República Dominicana, eran indiscutibles.</p>
<p>Los atracos, los robos, la delincuencia en general nos corroe. Yo gritaba: ¡Auxilio! Pero nadie salía, al parecer nadie escuchaba. Ahora sí, desde que él huyó salieron dos señoras despavoridas”, confiesa Ana.</p>
<p>Las víctimas relatan que el asaltante tenía un puñal de al menos 15 pulgadas.</p>
<p>“Nada pudimos hacer. Solo rendirnos. Rosa pasó su monedero y el atracador salió huyendo a alta velocidad”, manifestó Ana. Al terminar el momento de incertidumbre, las jóvenes se dirigieron al destacamento del Plan Piloto, en el sector Honduras, para denunciar lo ocurrido y poder sacar los documentos de Rosa, nueva vez.</p>
<p>Un policía de servicio las recibe y, pidiéndoles entrar a una oficina descuidada, empieza a anotar los detalles en un cuaderno, que destacan, a simple vista, que es el mismo método desde la fundación del destacamento.</p>
<p>Luego les dicen que no es posible pasar todo el texto en digital, pues “la computadora tiene clave y el comando no se la sabe; vuelvan mañana”.</p>
<p>“Al día siguiente, vuelvo al Plan Piloto y me dicen que no se pueden imprimir “los papeles” porque la impresora se quemó. Que vaya al destacamento 9, y al llegar a esa estación policial duré una hora esperando que llegue el general porque solo él puede resolverme.</p>
<p>¡Qué decepcionante! Así funciona la autoridad en este país, con atracadores en las esquinas y destacamentos sin impresoras”, expresó Rosa. Tratar de abordar estos casos de atracos y robos en la zona resulta complicado y cuando se intentó buscar declaraciones de los residentes del entorno, muchos mostraron temor, a tal grado que algunos manifestaron no haber reportado los atracos, “porque aquí no hay armadura para la justicia”.</p>
<p>“Me atracaron hace un mes. Hice todo el proceso para buscar mis documentos, pero cuando fui al destacamento solo me tomaron datos básicos, no me mostraron fotos de fichados ni tampoco anotaron características descriptivas de mi atracador”, comparte Luisa, de la manzana III del Residencial José Contreras, en la misma Cayetano Germosén.</p>
<p>Al preguntarle a ‘Máximo’, vendedor informal del sector El Portal, respondió: “Mi querida, estamos viviendo unos tiempos difíciles, aquí el gobierno prefiere construir un teleférico cuando lo que se debe es crear cárceles o proyectos reformatorios porque nuestros barrios están contaminados de malhechores y delincuentes”, aseguró.</p>
<p>“Una hermana salía de la misa a las siete de la noche, de esas tardes oscuras, y fue atracada por una banda que ha sido denunciada varias veces. Tú ves el patrullaje que sube y baja uno o dos días a diferentes horas, luego todo vuelve a la normalidad, y peor: aumenta el número de atracos”, manifiesta Yolanda, creyente asidua a la Iglesia Católica San Ignacio de Loyola.</p>