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Envenenan cañadas para cazar jaibas; afectan río Yásica

PUERTO PLATA.- Sobre la superficie del charco de aguas estancadas en la cañada una extraña y fina película blanquecina y semitransparente apenas dejaba ver el fondo. Por encima de nosotros, el follaje de las cabirmas, los higos y un jobobán enorme nos protegían de un mediodía

Publicado: 11/05/2015

Envenenan cañadas para cazar jaibas; afectan río Yásica

<p>PUERTO PLATA.- Sobre la superficie del charco de aguas estancadas en la ca&ntilde;ada una extra&ntilde;a y fina pel&iacute;cula blanquecina y semitransparente apenas dejaba ver el fondo. Por encima de nosotros, el follaje de las cabirmas, los higos y un jobob&aacute;n enorme nos proteg&iacute;an de un mediod&iacute;a soleado y ardiente. De repente, lo que no pod&iacute;amos apreciar en el fondo se hizo visible en la orilla del charco. Arrimadas a una laja tres jaibas flotaban inertes. Pedro, uno de los hombres del grupo, anunci&oacute;:</p>

<p><strong>-Envenenadas-</strong></p>

<p>Angel y Germ&aacute;n se encogieron de hombros.</p>

<p>-Las envenenan a prop&oacute;sito- insisti&oacute; Pedro. &ndash; las envenenaron con ba&ntilde;o de vacas para cogerlas y despu&eacute;s venderlas en el pueblo. -Que barbaridad- exclam&oacute; con enojado lamento pero sin indignaci&oacute;n -son esos muchachos vagos de por aqu&iacute;.</p>

<p>Una ola de calor enorme y poderosa, m&aacute;s c&aacute;lida y ardiente que el mediod&iacute;a, me atraves&oacute; las entra&ntilde;as pero no dije nada.</p>

<p>Rafael lo hizo: -Pero estas ca&ntilde;adas desembocan todas en el Y&aacute;sica y esa es el agua que alimenta a Puerto Plata. Nos estamos envenenando, carajo. Estamos consumiendo agua envenenada.</p>

<p>-Eso no es lo peor-a&ntilde;adi&oacute; Pedro.&nbsp;&ndash;Las ca&ntilde;adas se secan porque las jaibas son las que hacen las cuevas, localizan la humedad dentro de la tierra y por ah&iacute;, como quien dice, es que le entra el agua a las ca&ntilde;adas.</p>

<p>Como advirti&oacute; que algunos dentro del grupo no entend&iacute;an precis&oacute;:</p>

<p>-Las jaibas hacen su trabajo. Ellas andan siempre detr&aacute;s del agua y hacen todas esas cuevas hasta encontrarla y eso mismo trae el agua a la ca&ntilde;ada. Cuando llueve, esas mismas cuevas cogen agua y la van administrando poco a poco y as&iacute; es que el r&iacute;o se alimenta.</p>

<p>Pedro, el describir el oficio de las jaibas, omit&iacute;a el papel de la cubierta boscosa. Por eso intervine.</p>

<p>_Las jaibas hacen su trabajo, pero si la ca&ntilde;ada pierde la cubierta boscosa, el agua dura menos. Ambas son igualmente necesarias.</p>

<p>-Pero ustedes no se dan cuenta de que nos est&aacute;n trayendo agua envenenada por el mismo acueducto. Eso es grave- insisti&oacute; Germ&aacute;n.</p>

<p>Claro que es grave. Estamos acerc&aacute;ndonos a una combinaci&oacute;n mortal. El agua portadora de veneno usado para cazar jaibas y la desaparici&oacute;n de las jaibas reduciendo el caudal de agua de las ca&ntilde;adas, arroyos y r&iacute;os.</p>

<p>Al cabo de los a&ntilde;os de estar en la zona, la caza de jaibas envenenando las cuevas ha tenido muchas alzas y pocas bajas. La cacer&iacute;a, empleando m&eacute;todos tradicionales se ha mantenido siempre en aumento.</p>

<p><strong>RIO YASICA</strong></p>

<p>Durante las tardes y con mucha frecuencia los cazadores, naturalmente furtivos, procedentes de Sos&uacute;a, Montellano y otros poblados vecinos ascienden, r&iacute;o arriba, por las orillas del Y&aacute;sica. Traen ganchos, veneno, sacos y linterna porque las jaibas se cazan durante las noches sin luna- comenta en la ocasi&oacute;n el Tacho</p>

<p><strong>&iquest;Como que sin luna?</strong></p>

<p>-Las jaibas se mueren si le da la luna.</p>

<p>Los a&ntilde;os me han ense&ntilde;ado a seguir la corriente en vez de contrariarla. La f&aacute;bula se desprende de los hechos y se convierte en parte del relato. Pero las ca&ntilde;adas est&aacute;n secas, los arroyos se secaron todos el a&ntilde;o pasado y las crecidas del r&iacute;o duran apenas algunas horas.</p>

<p>Nadie se percata de que pronto el Y&aacute;sica no podr&aacute; abastecer a Puerto Plata. No es la sequ&iacute;a por falta de lluvias, trato de explicar, sino por la evaporaci&oacute;n ultra r&aacute;pida de la lluvia ca&iacute;da. Menos cubierta boscosa no retiene el agua, la humedad se disipa demasiado r&aacute;pido, las temperaturas son demasiado elevadas, todo se seca r&aacute;pido, la brisa acaba con todo.</p>

<p>Las lluvias no caen espaciadas sino en torrenciales aguaceros y luego se ausentan y parece que no lloviera en meses pero no es as&iacute;, es que la evaporaci&oacute;n es demasiado r&aacute;pida. Los bosques est&aacute;n en llamas y ni siquiera hemos entrado en el verano.</p>

<p>El Y&aacute;sica se seca, est&aacute; a mi vista, duermo a su lado, lo escucho bajar hacia Sabaneta cuando crece. Lo veo languidecer y morir. Cambia de color, deja ver los pe&ntilde;ascos desnudos en sus riberas y brotan las piedras por donde puede cruzarse, sin mojarse los zapatos. A nadie le importa y aunque le importara, nadie tiene voluntad, fuerza, autoridad y coraje para hacer lo que hay que hacer.</p>

<p>-Si yo encuentro un hijo de puta envenenando la ca&ntilde;ada le caigo a tiros. Despu&eacute;s averiguamos. Y por favor, que no venga un cretino a echarle la culpa a los haitianos, que ninguno es cazador de jaibas.</p>

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