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Cuba tiende la mano a su diáspora: participación, inversión y una vieja conversación que vuelve a escena

Cuba tiende la mano a su diáspora: participación, inversión y una vieja conversación que vuelve a escena

Publicado: 26/03/2026

Cuba tiende la mano a su diáspora: participación, inversión y una vieja conversación que vuelve a escena

Por Redacción internacional V.C.

La Habana. El gobierno cubano vuelve a mirar hacia fuera, o más bien hacia quienes se fueron. En una comparecencia ante la prensa, el presidente Miguel Díaz Canel planteó que la creciente comunidad de cubanos que reside o permanece por largos períodos en el extranjero debe ser incorporada a los procesos de desarrollo de la isla, en un momento en que la economía del país atraviesa una crisis profunda, por el bloqueo.

El mandatario describió a esa diáspora como una comunidad en expansión cuya relación con el país no se ha diluido del todo. “Acogerlos, escucharlos y abrirles espacios de participación”, dijo, es ahora ((según su formulación), una tarea del Estado. El mensaje fue directo, también insinuó un rediseño de los mecanismos mediante los cuales los emigrados podrían involucrarse en proyectos económicos o sociales dentro del país.

La apuesta del gobierno parte de un diagnóstico específico. Una fracción significativa de los cubanos que viven fuera, recordó Díaz-Canel, son profesionales y técnicos formados por el propio sistema educativo de la Revolución. Un capital humano que, pese a la distancia geográfica, mantiene vínculos culturales y afectivos con la nación.

Pero el discurso no solo planteo la idea de retorno o inversión. El presidente subrayó que desde el exterior han llegado gestos de solidaridad hacia la isla, así como denuncias contra políticas que (según La Habana), buscan presionar al país y afectar directamente a su población.

Una conversación que viene de lejos
La relación entre el Estado cubano y su emigración no comenzó ahora. Díaz-Canel evocó un antecedente que forma parte de la memoria política de la Revolución, el diálogo promovido por Fidel Castro con comunidades de emigrados a finales del siglo pasado. Aquel proceso derivó en las conferencias conocidas como “Nación y Emigración”, así como en encuentros sostenidos por dirigentes cubanos durante visitas oficiales en distintos países.

En esos espacios, explicó el mandatario, los emigrados plantearon propuestas, inquietudes y expectativas respecto a su vínculo con la isla. Algunas de esas demandas (según el propio gobierno), siguen vigentes.

Un dossier de quejas y propuestas
Durante el último año, diferentes dependencias del gobierno (en particular el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera), realizaron consultas y encuentros con comunidades de cubanos en el extranjero.

El resultado de ese proceso fue la elaboración de un dossier que recoge preocupaciones recurrentes como restricciones administrativas, dificultades para invertir, trabas regulatorias y otros obstáculos que, según los emigrados consultados, limitan su relación económica con el país.

Las autoridades cubanas analizan ahora ese compendio como base para posibles ajustes en las políticas públicas. La intención declarada es abrir nuevas vías para que los emigrados participen en el programa de desarrollo económico y social de la isla.

Próximo capítulo
El gobierno prometió detalles concretos en los próximos días. Según anunció Díaz-Canel, el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, ofrecerá una comparecencia pública el lunes para explicar los avances y las medidas que podrían facilitar una mayor participación de los cubanos residentes en el exterior.

En un país donde la emigración ha sido, durante décadas, una cuestión política tanto como social, el gesto de La Habana parece buscar un equilibrio delicado, mantener el legado histórico de la Revolución mientras intenta reconectar con una diáspora cada vez más numerosa y económicamente influyente.

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