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El triunvirato del post-madurismo: ¿Pacto de suspervivencia o salto al vacio?

Venezuela se asoma a un precipicio histórico donde las certezas son escasas, pero los rostros del poder son nítidos.

Publicado: 06/01/2026

El triunvirato del post-madurismo: ¿Pacto de suspervivencia o salto al vacio?

Ante una eventual salida de Nicolás Maduro del escenario principal, el destino de la nación no quedará al azar y mucho menos como la oposición a Maduro esperaba. Se está configurando una nueva etapa del chavismo sostenida por un trípode de fuerzas que, para bien o para mal, decidirá el curso del país en este 2026.
No se trata solo de nombres; se trata de bloques de poder que deben responder a una premisa de supervivencia biológica y política: o tiran todos para el mismo lado, o serán destrozados por separado.
El Eje Institucional: El pragmatismo de los Rodríguez
En la primera línea de sucesión, y ubicados estratégicamente por la Constitución, aparecen los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez. Ellos representan el rostro civil, diplomático y operativo del sistema.
Jorge Rodríguez, desde la presidencia de la Asamblea Nacional, posee las llaves de la legalidad institucional, controla el órgano legal para cualquier sucesión o reforma constitucional [1]. Es el estratega electoral y el principal negociador en las mesas de diálogo. Por su parte, Delcy Rodríguez, desde la Vicepresidencia Ejecutiva y el Ministerio de Economía, es la arquitecta del nuevo metabolismo financiero del país. Se le atribuye la gestión directa de los indicadores de crecimiento que agencias internacionales y organismos como la CEPAL destacaron al cierre de 2025. Su éxito en estabilizar el desabastecimiento y proyectar cifras positivas es su principal carta de navegación para interlocutor con el mundo exterior y dar una apariencia de orden técnico a la transición.
El Eje de las Bayonetas: Padrino López y la FANB
Ningún cambio en Venezuela es viable sin el visto bueno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El General en Jefe Vladimir Padrino López, Ministro de la Defensa, se mantiene como el «fiel de la balanza».
Padrino no solo representa el poder de fuego, sino la garantía de que el estamento militar no será desmantelado ni perseguido. Su rol es evitar el caos interno y asegurar que la transición no derive en un conflicto civil. Mientras el mando militar permanezca cohesionado bajo su figura, el chavismo post-Maduro tendrá un escudo de acero y fuego.
El Eje del partido: Diosdado Cabello y el Control Territorial
Finalmente, el músculo político y la seguridad interna descansan en Diosdado Cabello. Como Ministro del Interior, Justicia y Paz, y número dos del PSUV, Cabello es el guardián de la ortodoxia revolucionaria.
Su influencia sobre los cuadros del partido y la estructura policial lo convierte en el muro de contención contra cualquier disidencia. Es el hombre que garantiza que la base social no se desmorone y que el control de las calles permanezca bajo el mando de la «revolución».
La balanza del destino
Estos tres sectores —el técnico-institucional, el militar y el partidista— enfrentan hoy un dilema existencial. El equilibrio de Venezuela en 2026 depende de sus acuerdos a puertas cerradas.
Hacia el exterior, la balanza podría inclinarse hacia una normalización si logran presentar un frente unido. Sin embargo, si las ambiciones personales rompen este triunvirato, el escenario de «destrozo por separado» se volverá una realidad inevitable. En este tablero, la unidad ya no es una opción ideológica, sino una estricta condición de vida o muerte.

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