Por Fulgencio Severino
Publicado: 27/12/2025
Hoy quiero compartir con ustedes mi pensamiento sobre este sistema político, a propósito del comentario de un amigo a uno de nuestros escritos anteriores. En él, manifestaba estar de acuerdo con el contenido, pero se autodefinía como demócrata y nos etiquetaba como «antidemócratas» por profesar ideas de izquierda.
La democracia dominicana está fundamentada en la denominada democracia liberal, que nació con la Revolución Industrial. Su base de sustentación es la representatividad elegida mediante el voto. En principio votaban las élites; luego, todos los hombres y, finalmente —gracias a su lucha—, las mujeres lograron ese derecho.
Ese sistema político nació con el capitalismo y, por lo tanto, ha estado acompañado de ideas económicas para favorecer a los dueños de las empresas. Por eso, durante su evolución, han surgido corrientes que han agregado el concepto de democracia social o socialdemocracia para expresar la inclusión de la justicia social como contrapartida a las desigualdades que caracterizan a la democracia liberal. Es decir, desde su origen fue reconocido el germen perverso de las injusticias, y la lucha contra esas externalidades negativas es de mucha gente, incluyendo a defensores de la democracia liberal.
Para contrarrestar la socialdemocracia, los capitalistas opuestos han impulsado el neoliberalismo como modelo económico que elimina el papel del Estado en la reducción de las desigualdades sociales y económicas. La democracia dominicana corresponde hoy, no a la socialdemocracia, sino a la corriente neoliberal.
Para mantener su dominio sobre los demás sectores capitalistas y el pueblo en general, los capitalistas dominantes han corrompido la sociedad. Como poseen recursos económicos, financian las campañas electorales de sus socios y han logrado que los representantes elegidos gobiernen en favor de sus intereses. Es así como leyes, contrataciones, compras, infraestructuras, exoneraciones y la propia justicia terminan beneficiando a los capitalistas en el poder.
Es importante identificar a los capitalistas que gobiernan, porque no todos lo hacen. Veamos el caso de nuestro país: de las más de 100 000 empresas registradas en la seguridad social, el 98 % son pequeñas y medianas. Según el Banco Central y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, existen más de 400 000 pequeñas y medianas empresas que emplean al 62 % de los asalariados, pero solo participan del 32 % de la riqueza que se produce en el país.
Esto significa que las grandes empresas —menos del 2 % de todos los capitalistas— son las que reciben la riqueza generada por el trabajo de la población nacional y de aquellos que viven en el extranjero con sus remesas e inversiones. Ese 2 % está representado fundamentalmente por los capitalistas financieros e importadores, y una parte de los industriales asociados a los primeros.
Para mantener su dominio y opresión, e impedir el desarrollo del pueblo y de las pymes, las élites dominantes no solo logran que se gobierne para ellas, sino que también han corrompido el sistema, con ejemplos visibles en todos los gobiernos.
Mecanismos de control de la riqueza
Los capitalistas dominantes utilizan diversos mecanismos para controlar las riquezas:
Leyes de incentivos: Mediante las cuales evaden impuestos mientras obligan al resto a pagarlos, logrando beneficios prohibidos para el pueblo.
Junta Monetaria: Aquí se decide la inflación, la tasa de interés de los préstamos y la tasa de cambio. Estas decisiones están en manos de banqueros e importadores.
Consejo de Competitividad: Controlado por la élite, suele actuar como enemigo de la industrialización real del país.
Consejo Unificado del Sector Eléctrico.
Consejo Nacional de Seguridad Social.
Podemos concluir que la democracia liberal crea injusticia, desigualdad y corrupción sistémica. ¿Por qué muchos la defienden sin ser capitalistas dominantes?
Porque están confundidos o ignoran los fundamentos del sistema.
Porque son testaferros de las élites.
Porque son potenciales corruptos que esperan su momento para enriquecerse.
¿Qué democracia defendemos nosotros? Defendemos la democracia participativa, donde los capitalistas participen sin tener el control absoluto y donde el Estado garantice el desarrollo igualitario de toda la población. Lo que importa es con quién está usted: ¿con la élite y su modelo de dominación, o con el pueblo, las pymes y la justicia?
Espero que este artículo sirva de respuesta a quienes se autoproclaman demócratas mientras solo esperan la oportunidad para asaltar el presupuesto nacional.