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Por un Socialismo Empresarial

Por: Fulgencio Severino 26 diciembre 2025

Publicado: 27/12/2025

Por un Socialismo Empresarial

Opinión


Queremos democracia empresarial. Es falso que en la democracia liberal dominicana existan el libre mercado y la libertad empresarial. Necesitamos un socialismo empresarial.

Según los neoliberales, el libre mercado —es decir, la nula intervención del Estado, la «libertad carajo» de Javier Milei— es el modelo perfecto para la prosperidad de un país. En relación con las empresas, esto me parece una especie de socialismo empresarial, pues todo aquel que se dedique al mundo de los negocios debería ser tratado con igualdad. Por eso, quiero dedicar esta reflexión a demostrar que la democracia liberal dominicana no otorga un trato igualitario a los capitalistas, y ante esto proponemos un Socialismo Empresarial. No teman a la palabra «socialismo», pues los propios capitalistas la han utilizado; por ejemplo, la socialdemocracia europea o el socialismo alemán del siglo XIX.

En el país existen muchas empresas. Según informes del Banco Central, el Ministerio de Industria, Comercio y MIPYMES (MICM) y la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), contamos con 103,000 empresas formales (de las cuales el 98 % son mipymes), tal vez 300,000 más sin formalizar y 1.5 millones de trabajadores independientes.

Si consideramos que la producción se ve favorecida por el sistema financiero, debemos analizar qué sucede con el acceso al crédito. Cualquier mecanismo restrictivo para unos y de fácil acceso para otros no puede considerarse igualdad ni libertad. El otro fundamento de la economía liberal que caracteriza a la democracia dominicana es que el único incentivo debe ser el mercado y, por lo tanto, no debe haber intervención de ninguna institución pública porque, según la teoría de la prosperidad liberal, eso sería «socialismo».

La «libertad carajo» de Milei no existe aquí; lo que hay es la intervención del Estado creando privilegios a favor de unos empresarios sobre otros. Queremos eliminar esta distorsión para lograr competencias sanas entre sectores que buscan intereses particulares; a eso llamo Socialismo Empresarial.

Hay dos mecanismos de intervención estatal que generan privilegios empresariales. Como esto atenta contra la libertad de empresa y de mercado, planeamos eliminarlas. Este es un punto en el que el socialismo y la libertad de mercado parecen ponerse de acuerdo:

Los incentivos fiscales: Suenan bien, pero no son más que la exoneración del pago de impuestos.
La política monetaria.
Para el año 2026, en el presupuesto se han estimado 393,541 millones de pesos en exenciones fiscales, unos 15,814 millones (4.18 %) más que en 2025. Estos incentivos se desglosan de la siguiente manera:

Impuesto sobre la Renta (ISR): 57,162 millones de pesos.
Impuestos a los combustibles: 13,748 millones de pesos.
Impuesto a la propiedad: 73,520 millones de pesos.
Aranceles: 19,695 millones de pesos.
Exenciones del ITBIS: 216,843 millones de pesos.
Sectores como las zonas francas, el turismo, la generación eléctrica, el cine, el desarrollo fronterizo y la minería disfrutan de grandes exenciones, representando el 20 % del gasto tributario. Estos sectores reciben condiciones de privilegio para competir frente a quienes deben pagar tributos religiosamente, especialmente las mipymes y profesionales independientes, que no pueden acumular capital para aumentar su productividad. Es el caso de la construcción: una vivienda en un área turística no paga transferencia de título, mientras que una vivienda familiar sí debe hacerlo.

El financiamiento y la propiedad

Según el último comunicado del Banco Central sobre las medidas de liquidez (81,000 millones de pesos), se destinaron 54,000 millones al sector productivo a una tasa del 9 %. Sin embargo, al desglosarlo, se observa que 21,528 millones fueron al consumo, 11,993 millones a la construcción y solo 8,864 millones a las mipymes. Esto demuestra que la intervención favorece a sectores de interés particular, cuando las mipymes deberían recibir el mayor financiamiento por ser el motor numérico de la economía.

Estos hechos demuestran la falsedad de que la democracia liberal respeta el libre mercado. El Estado interviene a través del Congreso y el Ejecutivo para aprobar exenciones, y mediante la Junta Monetaria para favorecer a sectores dominantes como el financiero y el importador.

El Socialismo Empresarial que planteamos consiste en:

Respetar la propiedad privada legalmente obtenida.
Favorecer el desarrollo mediante la asociación de productores y trabajadores.
Distribuir tierra para producir.
Tratar en igualdad de condiciones fiscales a todas las empresas, eliminando mecanismos de evasión como ciertos fideicomisos.
Nuestra propuesta busca una verdadera libertad, mientras que el liberalismo actual genera privilegios para que sectores reducidos opriman e impidan el desarrollo de la mayoría

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