Turno Libre

¿Cansancio? Más allá de la abstención electoral

RICARDO NIEVES

Publicado: 12/06/2024

¿Cansancio? Más allá de la abstención electoral

<h1>&iquest;Cansancio? M&aacute;s all&aacute; de la abstenci&oacute;n electoral</h1>

<p><img alt="Avatar del Ricardo Nieves" src="https://listindiario.com/files/image_80_80/uploads/2023/08/02/64cb14f797490.jpeg" style="float:left; height:150px; margin:0px; width:180px" /></p>

<p><a href="https://listindiario.com/autor/ricardo-nieves">RICARDO NIEVES</a></p>

<p>Las elecciones presidenciales y congresuales del pasado 19 de mayo deben ser vistas y examinadas m&aacute;s all&aacute; de la abstenci&oacute;n electoral. De un padr&oacute;n que supera los 8 millones de inscritos, tan s&oacute;lo 4,4 millones de ciudadanos acudieron a votar, es decir, un poco m&aacute;s del 50% de los convocados. Por ende, la abstenci&oacute;n alcanz&oacute; el 46% en el nivel presidencial, la m&aacute;s alta de los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os y superior a las del 2020 (44.7%), desarrolladas en plena pandemia del Covid-19. Precedidas de las municipales del 18 de febrero, cuando el 53,33% de la ciudadan&iacute;a fue indiferente al llamado para escoger a los representantes locales, las reci&eacute;n finalizadas aumentan la preocupaci&oacute;n y, m&aacute;s que todo, el riesgo del ausentismo pol&iacute;tico, consecuencia fulminante para el modelo democr&aacute;tico.</p>

<p>Aunque las encuestas m&aacute;s reputadas proyectaron estad&iacute;sticas muy parecidas a los resultados finales obtenidos por los diferentes competidores, ninguna firma pudo pronosticar el grado ni el comportamiento sorpresivo de la abstenci&oacute;n registrada. Este fen&oacute;meno sociopol&iacute;tico es tendencia merecedora de interpretaci&oacute;n y an&aacute;lisis, ya que, hasta hace poco, Rep&uacute;blica Dominicana aparec&iacute;a como uno de los pa&iacute;ses del &aacute;rea con mejor participaci&oacute;n pol&iacute;tica y convocatoria electoral.</p>

<p>En el Distrito Nacional, codiciado y distintivo, la concurrencia fue del 58%, mientras un 42% se abstuvo, oscuro reflejo de la acrecentada apat&iacute;a que invadi&oacute; la principal plaza pol&iacute;tica de la naci&oacute;n. Las provincias de Santiago (52%) y Duarte (46%) mostraron unos niveles hist&oacute;ricos de abstenci&oacute;n, alejados de la efervescencia partidaria de tiempos pasados. Dos territorios de configuraci&oacute;n social y econ&oacute;mica distintos a los anteriores son Pedernales (Sur) y Dajab&oacute;n (Norte); el primero con la menor poblaci&oacute;n del pa&iacute;s (34,375), y el segundo, con 74 mil habitantes. Oh, &iexcl;sorpresa!, en ambas poblaciones fronterizas, el 71% de los ciudadanos inscritos decidi&oacute; votar &iquest;Qu&eacute; pudo marcar esta diferencia tan radical de dos territorialidades muy dis&iacute;miles en poblaci&oacute;n y movilidad socioecon&oacute;mica?</p>

<p>Similar, la provincia Independencia, de escasa poblaci&oacute;n (60, 692) y un padr&oacute;n electoral de apenas 28,450 ciudadanos, congreg&oacute; la mayor cantidad de votantes: 74% de los electores acudieron a sus respectivas mesas. El contraste de las demarcaciones tiene lecturas diversas, replantea la necesidad de un an&aacute;lisis m&aacute;s a fondo y oportuno. Acaso los territorios menos favorecidos econ&oacute;micamente son proclives a mayor clientelismo y asistencialismo pol&iacute;tico, sumado a viejas pr&aacute;cticas que ri&ntilde;en con la ley. O, de otro &aacute;ngulo, puede que la indiferencia se haya manifestado con mayor ah&iacute;nco en aquellas provincias donde la clase media tiene m&aacute;s peso espec&iacute;fico.</p>

<p>Bajo el patr&oacute;n de los menos favorecidos, aparecen Baoruco (52,683 pobladores) y Monte Plata (205, 000), cuyas localidades movilizaron un significativo 69% de los habilitados para elegir. Demarcaciones donde tambi&eacute;n sobresalen pobreza y bajo ascenso social, exhibieron id&eacute;nticos niveles de participaci&oacute;n, disminuyendo la abulia predominante en los centros urbanos de amplia concentraci&oacute;n y desarrollo. Azua, Barahona, El&iacute;as Pi&ntilde;a y Hato Mayor no fueron la excepci&oacute;n, porque en todas ellas los votantes rebasaron el 65% de los llamados a sufragar, corroborando la variable se&ntilde;alada.</p>

<p>Atestiguada por las estad&iacute;sticas, la cota m&aacute;xima de abstenci&oacute;n correspondi&oacute;, de nuevo, a los dominicanos del exterior (871 mil empadronados), donde el 82% desatendi&oacute; la cita del sufragio. Vale decir que el 70 % de los votantes de la di&aacute;spora se concentra en Estados Unidos, sobre todo en la circunscripci&oacute;n uno, holgadamente dominada por New York y la franja Este.</p>

<p>Antes de hablar de abstenci&oacute;n electoral deber&iacute;amos abordar primero el ausentismo pol&iacute;tico, fen&oacute;meno continental que ha encendido las alarmas con severas preocupaciones, debido al nivel de distanciamiento y negaci&oacute;n de participaci&oacute;n pol&iacute;tica. La desafecci&oacute;n y desmotivaci&oacute;n, creciente y sostenida, aumentan en diferentes pa&iacute;ses, van de la mano con la erosi&oacute;n de la confianza y p&eacute;rdida de la fe en los valores que soportan el Estado de Derecho, v&eacute;rtebra axial del cuerpo democr&aacute;tico liberal.</p>

<p>El soci&oacute;logo y acad&eacute;mico C&aacute;ndido Mercedes, analista del fen&oacute;meno, escribe con elevada comprensi&oacute;n al respecto. Afirma que el 54% no vota por el llamado s&iacute;ndrome de las tres D: descontento, desinter&eacute;s y desconfianza, quebranto que, adem&aacute;s de la democracia, cuestiona al liderazgo y la conducci&oacute;n tradicional del Estado. Si comparamos la simpat&iacute;a y la ferviente participaci&oacute;n en los partidos tradicionales, desde mediados de los 70 y hasta finales de los a&ntilde;os 90, admitiremos que existe una r&iacute;gida antipat&iacute;a pol&iacute;tica. Ayer, matizado por la polarizaci&oacute;n y el dominio de las fuerzas mayoritarias (PRSC, PRD, PLD), un 63% se identificaba con alguna de aquellas organizaciones; hoy, apenas un 32% declara ese sentimiento.</p>

<p>El problema de la no participaci&oacute;n supera la desidia y la animadversi&oacute;n pol&iacute;tica; altera sensiblemente el n&uacute;cleo del sistema, su legitimidad, deteriora la confianza ciudadana y objeta acremente la pr&aacute;ctica de los poderes p&uacute;blicos. En todas las mediciones de la &uacute;ltima d&eacute;cada, los latinoamericanos declaran que la democracia le ha defraudado, no les brinda seguridad, no combate la corrupci&oacute;n con eficacia ni logra reducir la dilatada brecha de la desigualdad. La conocida encuesta Latino bar&oacute;metro (2023) adujo que el 62% de los dominicanos mostraba &ldquo;insatisfacci&oacute;n con la democracia&rdquo;, el 23% &ldquo;se sent&iacute;a no satisfecho&rdquo; y un 39% &ldquo;no muy satisfecho&rdquo; &iquest;C&oacute;mo relacionar esta evoluci&oacute;n con el grado de abstenci&oacute;n evidenciado el pasado 19 de mayo?</p>

<p>Necesitamos de una perspectiva anal&iacute;tica, sin reduccionismos mostrencos, capaz de profundizar en las interioridades y razones que impulsan esta sinuosa deriva. En sentido estricto, Latino bar&oacute;metro revel&oacute; que s&oacute;lo el 48% de los dominicanos apoya la democracia, una reducci&oacute;n de 15 puntos a partir del 2010, cuando recib&iacute;a un 63% de aprobaci&oacute;n.</p>

<p>Algo queda claro, variable com&uacute;n latinoamericana, las frustraciones permanentes apisonan el camino y sirven de incubadora a grandes insatisfacciones, constituyendo fermento y cultivo para l&iacute;deres autoritarios y figuras emergentes que, sobre la base del descr&eacute;dito y la fatiga democr&aacute;tica, alcanzan el poder propugnando socavar sus pilares de sostenimiento. Desde los altares del populismo, autoproclamados redentores salv&iacute;ficos, irrumpen a veces encaramados en verdaderas oleadas de afiebrados seguidores.</p>

<p>&iquest;Est&aacute; cansada la democracia o agotados los dem&oacute;cratas?...</p>

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