'Oh Tamboril adorable pinceladas eufóricas recogen tus samanes y al arrullo del viento tus flores amarillas se van de prisa a veces y no quieren volver'
Publicado: 19/02/2023
<p>Ruge desafiante la cierra y, planos en manos, el depredador moderno hace avanzar la destructora pala mecánica hacia los históricos y poéticos samanes de Ico, en Tamboril, que lucen indefensos, inertes y tristes, porque ha desaparecido el doctor, su esposa y su casa, mientras su entorno es quemado por la furia de la ambición.</p>
<p>Fue derribado uno de los gigantescos árboles, iconos de la historia del pueblo, designado como capital mundial del cigarro , el que la poeta Elsa Brito de Domínguez describe con encanto en su poema “Canto a Tamboril”. Fue cercenado con el supuesto permiso de las autoridades de Medio Ambiente para dar paso a una suntuosa edificación.</p>
<p>Pero los otros samanes siguen ahí, están temblando, se sienten desprotegidos ante el afán desmedido de los que desconocen la historia y los sentimientos de los pueblos, aquellos que son capaces de destruir el medio ambiente y los monumentos naturales para sentir la satisfacción de ver como aumenta el caudal de su patrimonio personal.</p>
<p>Ahí están los samanes de Ico, tristes, temerosos y amenazados por el desarrollo que impulsan con desmanes y ambición los que se confabulan en un egocéntrico mar de ortigas, disfrazadas de rosas, llenas de caprichos y todas sus azucenas para mitigar la sed de poder mercurial y dimensionar en la pobreza de su mundo interior la palabra del capitalismo salvaje '<strong>'ganar, ganar, a como de lugar''...</strong></p>
<p>Retumba mas allá de los mares el grito que pide “<strong>No</strong> <strong>dejen que tumben los samanes de Ico”</strong>, los cuales han sido para Tamboril un oasis de recuerdos, lleno de encantos del lar donde se ocultan las pasiones y el amor por la naturaleza, al pie de la Cordillera Septentrional, la villa de Los Samanes, Tamboril.</p>
<p>La histórica casa del doctor Ico y parte de la vegetación que la adornaban han caído bajo las pulverizantes manos de la ingeniería y del pensamiento de aquellos que tienen tan poca creatividad que <strong>solo saben hacer dinero</strong>.</p>
<p>Pero los dos gigantes samanes siguen ahí como monumentos naturales que cobijan la historia y guardan bajo su sombra imborrables y grandes recuerdos de romances y amor que destacan la ternura de la <strong>Pajiza aldea de Tomás Hernández Franco y Elsa Brito</strong>.</p>
<p>Cuando las moles de hierro que construyen el modernismo se acercaron a sus raíces, destruyéndolo todo a sus paso para suplantarlos por suntuosas edificaciones, las ramas de los samanes se agitaron y un grito se escuchó en todo Tamboril y retumbó más allá de los mares pidiendo a todo pulmón ‘<strong>’No dejen que tumben los samanes de Ico”.</strong></p>