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TESTIMONIO DE VIRGILIO ALMANZAR, SOBRE LA MUERTE DE LOS PALMEROS, Y DE SU PADRE

Virgilio Almánzar, hijo de un capitán caído en la batalla:

Publicado: 13/01/2022

TESTIMONIO DE VIRGILIO ALMANZAR, SOBRE LA MUERTE DE LOS PALMEROS, Y DE SU PADRE

<p>TESTIMONIO DE VIRGILIO ALMANZAR, SOBRE LA MUERTE DE LOS PALMEROS, Y DE SU PADRE</p>

<p>Virgilio Alm&aacute;nzar, hijo de un capit&aacute;n ca&iacute;do en la batalla:&nbsp;</p>

<p>-Mi pap&aacute; trat&oacute; de agarrar con vida a Amaury pero Nivar Seijas no quiso-</p>

<p>Aquella noche Mercedes Alc&aacute;ntara tuvo un sue&ntilde;o premonitorio. Hab&iacute;a un ata&uacute;d en su cama que de repente empez&oacute; a moverse. El f&eacute;retro estaba vac&iacute;o. A los pocos segundos la caja cay&oacute; al suelo por un costado de su lecho. Entre las neblinas del sue&ntilde;o y la frontera de la vida y la irrealidad, Mercedes divis&oacute; el rostro de su esposo, que estaba envuelto en una blancura inusual y ten&iacute;a un brillo que no era de este mundo. &ldquo;Era la muerte que me rondaba la casa&rdquo;.</p>

<p>En las primeras horas de la ma&ntilde;ana los vecinos fueron con la noticia de que su esposo, el capit&aacute;n del Servicio Secreto Virgilio F&eacute;lix Alm&aacute;nzar Fern&aacute;ndez, hab&iacute;a sido herido al inicio de enfrentamientos con los integrantes de los Comandos de la Resistencia que, seg&uacute;n los noticiarios, se encontraban rodeados en una cueva del kil&oacute;metro catorce y medio de la autopista Las Am&eacute;ricas.</p>

<p>El oficial era parte activa de la persecuci&oacute;n desatada contra Amaury Germ&aacute;n Aristy y sus compa&ntilde;eros y a la hora suprema del combate, el 12 de enero de 1972, fue abatido a pocos metros de la cueva que sirvi&oacute; de refugio a los perseguidos. Durante la batalla recibi&oacute; un disparo en una mano y otro en el hombro derecho, ninguno mortal por necesidad. Muri&oacute; desangrado ocho horas despu&eacute;s, tirado sobre la superficie rocosa y habiendo fracasado todos los intentos de rescatarlo de aquel torbellino de fuego y de plomo.</p>

<p>Virgilio Alm&aacute;nzar, su hijo mayor, hoy es presidente del Comit&eacute; de los Derechos Humanos. Al momento de aquellos acontecimientos, contaba con diecisiete a&ntilde;os y era activista de los Comit&eacute;s Revolucionarios Camilo Torres (Corecato), una de las agrupaciones relacionadas con el proyecto al que estaban adscritos los Comandos de la Resistencia.</p>

<p>En la v&iacute;spera de su muerte, el capit&aacute;n Alm&aacute;nzar Fern&aacute;ndez lleg&oacute; a la casa a descansar y le comunic&oacute; a su hijo mayor que Amaury y sus compa&ntilde;eros hab&iacute;an sido ubicados siguiendo a un integrante del grupo que le llev&oacute; comida.</p>

<p>Amaury Germ&aacute;n Aristy y Los Palmeros andaban organizando la resistencia para la llegada del coronel Francisco Alberto Caama&ntilde;o, y el padre de Virgilio era uno de los polic&iacute;as encargados de impedirlo. El hijo ha tenido que acomodar en el mismo altar a dos h&eacute;roes tan contradictorios como Amaury y el agente policial, que se batieron a tiros por causas encontradas y que ten&iacute;an maneras tan dis&iacute;miles de ver el mundo.</p>

<p>El capit&aacute;n fue enterrado como un h&eacute;roe por el presidente Joaqu&iacute;n Balaguer a las once de la ma&ntilde;ana; a las cinco de la tarde fue enterrado Amaury. Virgilio Alm&aacute;nzar hijo asisti&oacute;, hecho jirones, a los funerales de su padre y seis horas despu&eacute;s se fue a llorar a Amaury. &ldquo;Fue un dilema emocional&rdquo;. En un pa&iacute;s donde el pasado est&aacute; lleno de puertas cerradas y de candados, Virgilio Alm&aacute;nzar tiene que remover a veces aquellos recuerdos y siempre lo hace con ah&iacute;nco, pero con un dejo de nostalgia en las palabras</p>

<p>Tras la muerte de su padre, los hermanos Alm&aacute;nzar Fern&aacute;ndez, seis varones en total, iniciaron un calvario de muerte y dolor. V&iacute;ctor, el cuarto hermano, siendo militante emepede&iacute;sta (Movimiento Popular Dominicana), tuvo que salir del pa&iacute;s con la Polic&iacute;a pis&aacute;ndole los talones para ponerse fuera del alcance de una acusaci&oacute;n de subversi&oacute;n que le hac&iacute;a el Gobierno. M&aacute;s adelante muri&oacute; en una calle de Nueva York en un extra&ntilde;o accidente de tr&aacute;nsito. Virgilio, el mayor, tuvo que afrontar una&nbsp; cantidad de arrestos de los que perdi&oacute; la cuenta. En los tiempos de aquel calvario ya no contaban con la mano protectora de su padre.</p>

<p>C&oacute;mo fue la labor policial de su pap&aacute; en los a&ntilde;os m&aacute;s duros del gobierno de Balaguer?</p>

<p>Mi pap&aacute; entr&oacute; a la Polic&iacute;a para ser instructor. &Eacute;l era inspector de Educaci&oacute;n y entr&oacute; porque le gustaba la milicia. En 1971, estando de instructor en la academia, lo trasladaron para el Servicio Secreto, para investigaciones.</p>

<p>Mi pap&aacute; fue el que apres&oacute; a Andr&eacute;s Ramos Peguero a mediados de 1971 en un allanamiento. Andr&eacute;s Ramos Peguero fue aquel revolucionario que qued&oacute; vivo de la insurrecci&oacute;n de Fidel Castro, fundador del MPD. Cuando mi padre lo apresa le dice a mi madre: &acute;Mercedes, yo apres&eacute; a un hombre esta tarde muy diferente a los dem&aacute;s. Me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n la actitud de mucha firmeza, pero de mucha paciencia, de mucha tranquilidad, de mucha seguridad. Es una persona extraordinaria&acute;.</p>

<p>Mi pap&aacute; cont&oacute; que siguieron a Dionisio Mart&iacute;nez, del MPD, y llegaron a trav&eacute;s de &eacute;l donde una persona que visitaba. En ese tiempo Dionisio parece que ten&iacute;a una funci&oacute;n de enlace entre los dirigentes emepede&iacute;stas.</p>

<p>&Eacute;l vino a la casa y durmi&oacute; como de ocho y media de la ma&ntilde;ana hasta la una de la tarde y fue de nuevo al Palacio de la Polic&iacute;a. Me cont&oacute; que iba a solicitar que le permitieran interrogar a Ramos Peguero. Al otro d&iacute;a, cuando llega al Palacio de la Polic&iacute;a a las siete y media de la ma&ntilde;ana, le dice al oficial del d&iacute;a que le manden a buscar a Andr&eacute;s Ramos Peguero. El tipo, nervioso, le hace una se&ntilde;a, le dice que no hable de ese asunto porque era peligroso. Mi pap&aacute; le insisti&oacute; y &eacute;l le dijo: lo mataron pero no se puede decir nada, esto es un l&iacute;o grande. Mi pap&aacute; no se sinti&oacute; tranquilo y expres&oacute; su desacuerdo porque lo hab&iacute;an asesinado. Averigu&oacute; que lo mataron un coronel y un cabo.</p>

<p>Seg&uacute;n el relato que me hizo mi pap&aacute;, lo estaban interrogando y el coronel se le puso en la espalda, le pas&oacute; un nylon por la garganta, entre &eacute;l y el cabo le hicieron fuerza, hasta que se fue desvaneciendo poco a poco. Despu&eacute;s que lo mataron lo tiraron al mar amarrado bien de madrugada en un saco</p>

<p>Estando mi pap&aacute; en el Servicio Secreto cayeron presos los emepede&iacute;stas Mois&eacute;s Blanco Genao, Julio de Pe&ntilde;a Valdez, Fafa (Rafael) Taveras, Onelio Espaillat, Edgar Erickson Pichardo. Mi padre hab&iacute;a sido profesor de Mois&eacute;s Blanco Genao siendo civil en Dajab&oacute;n. &Eacute;l hab&iacute;a sido director de la escuela primaria y profesor del liceo. Casi todos los d&iacute;as sacaba a Mois&eacute;s Blanco de la solitaria en que fue confinado. La excusa fue que era el jefe del grupo y era el m&aacute;s importante para interrogarlo y saber sus planes y que Julito parec&iacute;a ser de los m&aacute;s militantes. Era, realmente, un acto de solidaridad con sus antiguos alumnos.</p>

<p>Otro caso fue el de Homero Hern&aacute;ndez. Lo ubicaron en una bomba Esso. Mi pap&aacute; no estuvo involucrado, pero a Alc&aacute;ntara, su chofer, lo utilizaron para ubicar a Homero. Lo vistieron de bombero, quitaron a los bomberos de verdad y lo pusieron a &eacute;l. Lo tuvieron ah&iacute; dos o tres d&iacute;as. Ese d&iacute;a &eacute;l ech&oacute; gasolina a su carro, un cepillito Volkswagen. Lo siguieron por un rato y cuando llegaron al frente de la escuela de Artes y Oficios entraron en acci&oacute;n. Lo mataron frente a su esposa Elsa. Seg&uacute;n me cont&oacute; Alc&aacute;ntara, Homero era muy temido entre los polic&iacute;as. Dec&iacute;an que hab&iacute;a sido entrenado en China, que era un guerrillero.</p>

<p>&iquest;Qu&eacute; papel jug&oacute; su pap&aacute; como oficial del Servicio Secreto en la persecuci&oacute;n y muerte de Amaury y sus compa&ntilde;eros?</p>

<p>El 11 de enero de 1972 mi pap&aacute; lleg&oacute; como a las tres de la tarde. Lleg&oacute; muy cansado. No hab&iacute;a dormido nada. Ese d&iacute;a se durmi&oacute; en la mecedora que est&aacute; frente a la puerta. Despu&eacute;s que despert&oacute; me dijo: &acute;Ya sabemos d&oacute;nde est&aacute; Amaury y el grupo. Seguimos al que le llev&oacute; la comida y ya tenemos la informaci&oacute;n. Es camino al aeropuerto&acute;. Esa persona era C&eacute;sar F&eacute;lix, que fue detenido ese d&iacute;a.</p>

<p>Seg&uacute;n mi pap&aacute;, hab&iacute;an seguido a C&eacute;sar F&eacute;lix d&iacute;as antes, pero se les hab&iacute;a perdido. Al rato lo llamaron. Tuvo que ponerse ropa; estaba en chancletas, sin camisa. Cuando me dijo lo de Amaury yo trat&eacute; de ver c&oacute;mo me comunicaba con alguien. Fui al local del BRUC (Bloque Revolucionario Universitario Camilista) en la universidad. No estaban ni Leo (Mercedes) ni Celedonio (Jim&eacute;nez).</p>

<p>En la ma&ntilde;ana del 12 de enero me fui temprano a la universidad en la guagua de los empleados. Ten&iacute;a una clase a las siete. A esa hora ya se sent&iacute;a un ambiente raro, mucha vigilancia en los alrededores. El profesor no va y hab&iacute;a guaguas para los barrios. Me monto en la que iba para Cristo Rey. Me desmonto en la M&aacute;ximo G&oacute;mez con Ovando y oigo la primera noticia: en un enfrentamiento que se dio en el kil&oacute;metro catorce y medio de Las Am&eacute;ricas murieron dos dirigentes de los Comandos de la Resistencia. La noticia daba cuenta de que hab&iacute;a un tiroteo muy fuerte y una gran militarizaci&oacute;n. Yo estaba doblemente inquieto porque adem&aacute;s de los muchachos del grupo, sab&iacute;a que mi padre estaba ah&iacute;.</p>

<p>En la M&aacute;ximo G&oacute;mez con Ovando tambi&eacute;n me entero que hay un oficial de la Polic&iacute;a que est&aacute; muerto. Las primeras noticias fueron muy confusas y contradictorias. No dieron nombre, unos dec&iacute;an que era un capit&aacute;n, otros que no, otros que estaba muerto, que s&oacute;lo estaba herido. Cuando llego a mi casa todo estaba revuelto.</p>

<p>Ya alguien le hab&iacute;a dicho a mi mam&aacute; que mi pap&aacute; hab&iacute;a sido herido en el tiroteo. La gente del barrio vino a la casa, vinieron los hermanos de la iglesia, el padre Guillermo, los familiares. Cuando entr&eacute; a la casa en medio del aquel revuelo mi mam&aacute; me dice sin titubear: &acute;Ese es tu pap&aacute; Virgilio, yo estoy segura, yo me lo so&ntilde;&eacute; anoche&acute;. En su &uacute;ltimo sue&ntilde;o ella vio un ata&uacute;d movi&eacute;ndose en su cama, que cay&oacute; al suelo, el rostro de mi pap&aacute; estaba en la caja.</p>

<p>Llegan mis hermanos del colegio a las doce del mediod&iacute;a. Yo me doy cuenta de que la situaci&oacute;n est&aacute; muy dif&iacute;cil y me re&uacute;no con mis hermanos. Comienzo a hablar con ellos. Les digo tambi&eacute;n que es posible que mi pap&aacute; est&eacute; muerto y que ten&iacute;amos que prepararnos para eso y ser fuertes.</p>

<p>Quer&iacute;amos mucho a pap&aacute; porque era un ser muy especial. Se acostaba con sus seis hijos varones en la espalda como un caballito y se llenaba las manos de llagas haci&eacute;ndonos carritos con cajas de arenque y ruedas de javilla. Ten&iacute;a muchos de esos detalles que no se olvidan nunca en un ni&ntilde;o. Era un pap&aacute; ejemplar, un hombre que lo llenaba todo. Ten&iacute;amos un choque muy fuerte porque mi padre era la persona que m&aacute;s quer&iacute;amos en este mundo. Le cont&aacute;bamos nuestras travesuras y era siempre comprensivo, nunca nos reprochaba, nos aceptaba como &eacute;ramos.</p>

<p>Est&aacute;bamos muy tristes, pero est&aacute;bamos, en cierta medida, muy amarrados por lo raro de la situaci&oacute;n, sintiendo a Amaury como un compa&ntilde;ero, y a mi pap&aacute; como aquel ser especial que era. Yo no quer&iacute;a que ninguno de mis hermanos viera a Amaury como responsable de la muerte de mi pap&aacute;. A pesar&nbsp; de que &eacute;l era mi padre y nosotros lo quer&iacute;amos mucho, jam&aacute;s podr&iacute;amos culpar a un hombre como Amaury que estaba defendiendo su vida. Mi mam&aacute; estaba muerta de dolor, pero tambi&eacute;n entendi&oacute; la cosa.</p>

<p>&iquest;C&oacute;mo transcurrieron los acontecimientos con su pap&aacute; a su alrededor y que has investigado de sus &uacute;ltimos momentos de vida?<br />
Por el periodista Ren&eacute; Fern&aacute;ndez Almonte, que transmit&iacute;a en ese momento para radio Cristal o radio Comercial, nos enteramos despu&eacute;s que mi pap&aacute; hab&iacute;a planteado cerrar la zona y hacer una gran lanzamiento de bombas lacrim&oacute;genas, con el fin de capturarlos vivos para que sean fuente informativa en las indagaciones sobre los Comandos de la Resistencia. Todo el mundo escuch&oacute; por la radio en un momento la voz del general Nivar Seijas diciendo que qu&eacute; era lo que jod&iacute;a tanto el capit&aacute;n Alm&aacute;nzar Fern&aacute;ndez, que dejara de hablar y empezara a pelear, que a eso fueron. Eso fue muy temprano en la ma&ntilde;ana.</p>

<p>Mi pap&aacute; sab&iacute;a que los Comandos de la Resistencia estaban vinculados a lo del Royal Bank y que era un grupo de cuidado. Me dijo tambi&eacute;n que era un grupo con muchas condiciones militares, con mucha experiencia, que ten&iacute;an la informaci&oacute;n de que eran buenos militares y que casi todos ten&iacute;an entrenamiento en Cuba.</p>

<p>&iquest;Qu&eacute; informaci&oacute;n tiene su familia sobre el enfrentamiento?</p>

<p>En un primer enfrentamiento que muere La Chuta y Ulises Cer&oacute;n Polanco, mueren dos polic&iacute;as. Uno de esos polic&iacute;as hab&iacute;a sido compa&ntilde;ero de mi pap&aacute; de gallos y de tragos. La Chuta y Cer&oacute;n Polanco mueren muy cerca de mi pap&aacute; y sus compa&ntilde;eros, que estaban escondidos entre los matorrales y ten&iacute;an todo el per&iacute;metro cercado. Al encontrarse con ellos, mi pap&aacute; le pidi&oacute; la contrase&ntilde;a que se hab&iacute;a acordado para esa operaci&oacute;n a La Chuta, que iba delante, La Chuta no la respondi&oacute;. &Eacute;l le pidi&oacute; la contrase&ntilde;a porque llam&oacute; la atenci&oacute;n que ten&iacute;a el cabello largo. La Chuta ten&iacute;a el pelo muy negro y muy lacio.</p>

<p>La ma&ntilde;ana comenzaba y ellos los vieron en medio de la tenue oscuridad. Le dieron la contrase&ntilde;a a ver si eran polic&iacute;as igual que ellos y se la respond&iacute;an. Todos estaban vestidos de militares, con chamacos, tambi&eacute;n los muchachos. Al no responder la contrase&ntilde;a, ellos se ponen inmediatamente en posici&oacute;n de combate, pero no logran hacer casi nada.</p>

<p>Despu&eacute;s de la contrase&ntilde;a vino un silencio corto y de inmediato los militares abrieron fuego. La Chuta y Ulises no lograron organizar una gran defensa, aunque lo intentaron. Estaban en desventaja, eran demasiados polic&iacute;as a su alrededor, y adem&aacute;s, estaban a cuatro o cinco metros de distancia de los polic&iacute;as. Los mataron a quemarropa.</p>

<p>Ellos hab&iacute;an amanecido en la cueva, pero fueron tempranito en la ma&ntilde;ana a la casa a buscar los obuses de la bazuka y a ver cu&aacute;l era la situaci&oacute;n que hab&iacute;a para pod&eacute;rsela informar a Amaury y a Virgilio que estaban en la cueva.</p>

<p>Mi pap&aacute; andaba en ese momento con el sargento Juan de la Cruz Alc&aacute;ntara Oviedo, que era su chofer, y ten&iacute;a una radio en la espalda. Luego va aclar&aacute;ndose el d&iacute;a y van muriendo algunos polic&iacute;as. Al ver que La Chuta y Ulises est&aacute;n vestidos de militares, dondequiera que suena un tiro, los otros polic&iacute;as disparan. No hab&iacute;a control, todo estaba desorganizado, hab&iacute;a un desorden, el mando a&uacute;n no estaba claro, este grupo tiraba, del otro lado los mismos polic&iacute;as respond&iacute;an. El resultado es que los polic&iacute;as se dispararon entre s&iacute;. Seg&uacute;n los agentes con los que hablamos posteriormente, algunos de los heridos y muertos fueron provocados por los mismos polic&iacute;as.</p>

<p>Cerca de las ocho de la ma&ntilde;ana mi pap&aacute; ve que hieren un polic&iacute;a y el fuego lo est&aacute;n haciendo debajo de dos matas, una de olmos y otra de alm&aacute;cigos. Las ra&iacute;ces produc&iacute;an un peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo. Hay como una hondonada y muchas rocas. &Eacute;l le dijo a Alc&aacute;ntara: mira es debajo de aquella mata que est&aacute;n tirando, pero las matas tienen unos troncos bien grandes. Por el peque&ntilde;o tri&aacute;ngulo se pod&iacute;a sacar el ca&ntilde;&oacute;n de un fusil y medir bien el objetivo. La cueva era hacia abajo y estaba protegida por las ra&iacute;ces de los &aacute;rboles. Ellos estaban bien posicionados y para hacer contacto con ellos hab&iacute;a que sacar la cabeza hacia ellos.</p>

<p>Mi pap&aacute; se va acercando a ellos por ese lugar. Trata de ranear, pero lo hace con dificultad porque el terreno es muy rocoso y tiene muchas enredaderas. Cuando se acerca y levanta un poco el cuerpo le dan en el hombro. Con el impacto de la bala dej&oacute; caer la cabeza sobre una roca y se hizo una herida en el medio de los dos ojos, sobre el hueso de la nariz. Alc&aacute;ntara, su chofer est&aacute; detr&aacute;s de &eacute;l, y le dice: &ldquo;Alm&aacute;nzar, devolv&aacute;monos que estamos muy cerca&rdquo;. Pero se da cuenta que ha sido herido. Trata entonces de arrastrarlo, jal&aacute;ndolo por los pies, el esfuerzo que tiene que hacer es muy grande, porque no puede levantarse, en ese momento hab&iacute;a una lluvia de balas muy fuerte que viene de la cueva. Entonces, a Alc&aacute;ntara le dan un tiro en la radio que lleva en la espalda y ah&iacute; decide irse y deja a mi pap&aacute; en el lugar. Hab&iacute;a comenzado a desangrarse y el tiempo estaba corriendo.</p>

<p>Un hijo de un oficial cuando vio que mi pap&aacute; se mueve un poco, ya herido, trata de llegar donde &eacute;l, se manda a correr en forma oblicua, tratando de llegar r&aacute;pido, pero le dan un disparo tambi&eacute;n. El disparo se lo dan debajo del brazo derecho y le cruza el omoplato. Cay&oacute; al lado de mi padre, y&eacute;ndose en sangre. &Eacute;l quiso rescatar a mi pap&aacute; porque lo vio moverse con mucha dificultad; &eacute;l profesaba mucha admiraci&oacute;n por mi pap&aacute; y adem&aacute;s fue su alumno en la academia. Fue la &uacute;ltima persona que habl&oacute; con mi pap&aacute;. Mi papa le habl&oacute; en un palabrer&iacute;o muy confuso y adem&aacute;s, el estruendo de los disparos, que en ese momento hab&iacute;a aumentado, impidi&oacute; que se escuchara totalmente. Lo que s&iacute; recuerda son estas palabras: &ldquo;cuiden de mis hijos&rdquo;.</p>

<p>&Eacute;l hizo un gran esfuerzo y pudo retirarse, pero no pudo llevarse para atr&aacute;s a mi pap&aacute;, quien aun estaba con vida y segu&iacute;a desangr&aacute;ndose. Mientras &eacute;l se retiraba arrastr&aacute;ndose hacia atr&aacute;s, escuchaba el zumbido de los disparos sobre su cabeza. Hab&iacute;a muchos disparos en direcci&oacute;n a la cueva y muchos disparos en direcci&oacute;n contraria, los balazos que tiraban los muchachos. La batalla estaba en un punto muy alto.</p>

<p>M&aacute;s tarde el primer teniente Rodr&iacute;guez Brito, que era de Dajab&oacute;n y hab&iacute;a sido alumno de mi pap&aacute; como civil y como militar, trata de rescatar a mi pap&aacute;. Cuando se acerc&oacute; sac&oacute; la cabeza en la peque&ntilde;a hondonada que estaba frente a la cueva y le dieron un tiro en la cabeza. Muri&oacute; instant&aacute;neamente.</p>

<p>Luego se supo que Amaury muri&oacute; por el impacto de las esquirlas de los morteros que les lanzaron. Fue cuando lleg&oacute; el Ej&eacute;rcito. La Polic&iacute;a no pudo controlar la situaci&oacute;n y entonces lleg&oacute; un batall&oacute;n del Ej&eacute;rcito y tropas especiales. Llegaron con morteros, tanques y muchas armas, pero no pudieron tampoco controlar la situaci&oacute;n de inmediato.</p>

<p>Los tanques llegaron como a las diez u once de la ma&ntilde;ana. Nosotros est&aacute;bamos aqu&iacute; en la casa, esperando informaciones sobre la suerte de mi pap&aacute; cuando pasaron los tanques por ah&iacute; por la Ovando, en direcci&oacute;n a Las Am&eacute;ricas.</p>

<p>Los tanques no pudieron hacer casi nada porque el terreno era muy dif&iacute;cil para su desplazamiento. A las dos de la tarde, con la situaci&oacute;n fuera de control, el Ej&eacute;rcito baraja la posibilidad de tirar una bomba de 500 libras, pulverizar la zona y dar por terminada de esa manera la situaci&oacute;n. A mi mam&aacute; la llam&oacute; por tel&eacute;fono el general Eligio Bison&oacute; Jackson y le dijo: &acute;Mercedes, es posible que no se recupere el cad&aacute;ver de Virgilio porque la situaci&oacute;n est&aacute; fuera de control y vamos a tirar una bomba de 500 libras ya para salir de ese asunto&acute;. Mi mam&aacute; qued&oacute; desconsolada.</p>

<p>Seg&uacute;n la informaci&oacute;n que recabamos entre polic&iacute;as amigos de mi pap&aacute; y con Alc&aacute;ntara, el chofer, cuando el Ej&eacute;rcito empieza a tirar con morteros, ellos mueren por las heridas que les producen las esquirlas. Virgilio, que estaba con Amaury, sali&oacute; de la cueva disparando. Estaba muy herido y sangraba por todas partes. Entonces, lo agarraron vivo, le dispararon todos a la vez r&aacute;fagas interrumpidas y lo mataron. Despu&eacute;s quemaron el cad&aacute;ver con un lanzallamas disparado a distancia. Aparentemente, su salida fue una maniobra desesperada para desconcentrar el fuego que hab&iacute;a sobre la cueva y abrir otro frente.</p>

<p>Cuando a mi pap&aacute; lo recogen, ocho horas despu&eacute;s de ser herido, el primer polic&iacute;a que intent&oacute; rescatarlo y que fue herido en el intento, dice: el capit&aacute;n est&aacute; vivo, pero inmediatamente le dicen: no, acaba de morir. Ten&iacute;a dos balazos, uno en la mano derecha, entre el &iacute;ndice y el anular, y otro en el hombro derecho, debajo de la clav&iacute;cula. Fue una bala de fusil pero el tiro no era para morir.</p>

<p>Mi pap&aacute; muri&oacute; de hemorragia. Dur&oacute; ocho horas tirado en el suelo desangr&aacute;ndose y no lo rescataron. En ese momento, la Polic&iacute;a no ten&iacute;a inter&eacute;s de rescatar a nadie. Ten&iacute;an inter&eacute;s algunos particulares, que eran sus amigos. La orden que ten&iacute;a la Polic&iacute;a era matar a Amaury, salir de ellos a cualquier precio, no importaba las consecuencias. A ellos no les importaba si ten&iacute;an que sacrificar a veinte polic&iacute;as o guardias.</p>

<p>Yo fui al Mari&oacute;n, el hospital militar, como a las cinco de la tarde, pensando que a mi pap&aacute; ya lo hab&iacute;an llevado. Llegan los cad&aacute;veres y los ponen en la morgue. Llegaron en la parte de atr&aacute;s de una camioneta, desnudos. Estaban tirados uno arriba del otro. Estaban tirados en forma indigna del honor con que murieron. Nunca he podido olvidar esa imagen de mi pap&aacute; y sus amigos. A mi pap&aacute; lo cambi&oacute; Bol&iacute;var Belliard Sarubi, relacionador p&uacute;blico de la Polic&iacute;a, que era su amigo.</p>

<p>Lo velamos aqu&iacute;. La Polic&iacute;a quer&iacute;a llevarlo a una funeraria. Mi mam&aacute; dijo que no, que ella quer&iacute;a tenerlo sus &uacute;ltimos horas aqu&iacute;, para que su gente lo viera y lo despidiera, sus amigos, sus vecinos, los hermanos de la iglesia. Mi pap&aacute; ten&iacute;a un mes y medio que hab&iacute;a hecho un cursillo de cristiandad. Se hizo una gran misa.</p>

<p>Cuando llegamos al cementerio estaba el presidente Joaqu&iacute;n Balaguer con sus generales. Nos abraz&oacute; a m&iacute; y a mi mam&aacute; y nos dijo que mi pap&aacute; hab&iacute;a muerto por la patria, y que cualquier cosa que nosotros necesit&aacute;ramos, se lo dij&eacute;ramos. Mi mam&aacute; le pidi&oacute; una casa porque ten&iacute;a miedo de que sus hijos quedaran desamparados. Balaguer se la dio y encarg&oacute; de los tr&aacute;mites al general Eligio Bison&oacute; Jackson, jefe del Cuerpo de Ayudantes Militares. Bison&oacute; Jackson se qued&oacute; con ella, nunca se la entreg&oacute;.</p>

<p>Enterramos a mi pap&aacute; en medio de esa situaci&oacute;n. Fue muy duro para nosotros despedirlo, dejarlo en su tumba, desprendernos de ese cuerpo querido. Fue un gran dolor. Tambi&eacute;n fue enterrado Rodr&iacute;guez Brito, el oficial que muri&oacute; tratando de rescatar a mi padre. Se hizo una misa por los dos. Los otros seis polic&iacute;as se los llevaron para sus pueblos. Regresamos cerca del mediod&iacute;a a la casa. Mi casa sin mi pap&aacute; nunca volvi&oacute; a ser la misma.</p>

<p>&iquest;C&oacute;mo ha logrado acomodar en el mismo altar a dos h&eacute;roes tan contradictorios como Amaury Germ&aacute;n Aristy y a su pap&aacute; que, adem&aacute;s se batieron a tiros entre s&iacute;?</p>

<p>Amaury era un gran revolucionario y mi pap&aacute; era un polic&iacute;a diferente a los dem&aacute;s. Por caminos distintos, los dos buscaban el bienestar de la humanidad.&nbsp;</p>

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