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Carta de Minou a Patria, Minerva y Maria Teresa Mirabal a 60 años de su asesinato

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Publicado: 27/11/2020

Carta de Minou a Patria, Minerva y Maria Teresa Mirabal a 60 años de su asesinato

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Mami, nina Patria, t&iacute;a Tet&eacute;:</p>

<p>Hace 60 a&ntilde;os que ustedes no est&aacute;n. Que no est&aacute;n vivas porque las tres fueron salvajemente asesinadas a palos, estranguladas, extirpadas de la faz de la Tierra, quitadas del medio el mismo d&iacute;a.Con los a&ntilde;os que ten&iacute;amos entonces no entend&iacute;amos. Aun para los m&aacute;s grandecitos de nosotros seis, era imposible comprender por qu&eacute; mientras las esper&aacute;bamos no regresaban de aquel viaje a visitar en la c&aacute;rcel a nuestros pap&aacute;s. Mam&aacute; Ded&eacute; y mam&aacute; Chea alteradas, sin poder dormir, aprensivas desde antes de que llegara el se&ntilde;or con aquel telegrama -anunciando un supuesto accidente- que las dej&oacute; como locas, pero aferradas a&uacute;n a una esperanza remota. Inconsolables despu&eacute;s cuando la realidad no dej&oacute; lugar para la duda. Ausentes, llorosas. Mam&aacute; Chea rezaba por sus hijas y tambi&eacute;n por nosotros, que deambul&aacute;bamos entre la gente conocida que nos atend&iacute;a y nos miraba con espanto sin atreverse a decirnos que ustedes nunca m&aacute;s llegar&iacute;an. Las que s&iacute; llegaron fueron tres cajas largas en una camioneta. Las vi por la ventana hasta que me bajaron de la silla mientras escuchaba los gritos de mam&aacute; Ded&eacute; porque los ata&uacute;des no cab&iacute;an por la puerta de la habitaci&oacute;n y ella quer&iacute;a cuidarlas, acicalarlas, vestirlas por &uacute;ltima vez. Y segu&iacute; escuch&aacute;ndole m&aacute;s maldiciones y m&aacute;s gritos de &ldquo;asesino&rdquo; y de &ldquo;las mat&oacute;&rdquo; cuando llevaron una carta para que mam&aacute; Chea la firmara. Cruelmente, en medio de los rezos, la obligaban a desmentir por un lado, los rumores que hablaban de asesinato, y por otro, las noticias internacionales que rese&ntilde;aban el crimen como crimen, denunciando la farsa del r&eacute;gimen al presentarlo como &ldquo;accidente&rdquo; en la prensa local. Nadie nunca lo crey&oacute;. A las palabrotas que no conoc&iacute;amos le siguieron el llanto bajito, las miradas perdidas, un silencio que se prolong&oacute; por a&ntilde;os. Y ustedes tres, que jam&aacute;s llegaron.</p>

<p>En estas seis d&eacute;cadas transcurridas desde que las enterramos en el cementerio de Salcedo aquel s&aacute;bado lluvioso, el mundo del que las arrancaron ha cambiado tanto que les costar&iacute;a reconocerlo.</p>

<p>Han sido sesenta a&ntilde;os tempestuosos, de guerras, de crisis econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, de despojos de territorios y acelerada destrucci&oacute;n de recursos naturales, de desastres ecol&oacute;gicos, de pandemias elevadas a sindemias, de brutales asesinatos pol&iacute;ticos como el de ustedes, pero tambi&eacute;n de luchas y de conquistas sociales, de independencias, de avances tecnol&oacute;gicos y cient&iacute;ficos, de mujeres rompiendo antiqu&iacute;simas barreras, haciendo historia, ocupando espacios de poder...</p>

<p>Durante los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os se ha impuesto un discurso manipulador e individualista, que tiene su m&aacute;xima expresi&oacute;n en una llamada &ldquo;postverdad&rdquo; que le da rango de verdad a las mentiras. A&ntilde;os de una cultura neoliberal que prioriza el mercado y la libertad de empresa, que promueve la privatizaci&oacute;n y la conversi&oacute;n de los derechos fundamentales en &ldquo;servicios&rdquo; -empezando por la educaci&oacute;n y la salud- y que impulsa el crecimiento de las desigualdades mientras sataniza todo lo que huela a acci&oacute;n colectiva, todo lo que suene a pol&iacute;tica como instrumento de cambio y de transformaciones para acercar la humana aspiraci&oacute;n del bien com&uacute;n.</p>

<p>&iquest;Y aqu&iacute;? &iquest;Qu&eacute; ha pasado aqu&iacute;, en la Rep&uacute;blica Dominicana? El impacto pol&iacute;tico del vil asesinato de ustedes y de Rufino de la Cruz llevado a cabo por sicarios de aquella dictadura horrenda le puso fecha y hora a la muerte misma del s&aacute;trapa y abri&oacute; las ventanas para iniciar la construcci&oacute;n de la democracia en nuestro pa&iacute;s. La tiran&iacute;a, sin embargo, ha sido experta en reproducirse en las conductas antidemocr&aacute;ticas y en la presencia en los gobiernos de los propios trujillistas y sus c&oacute;mplices primero, y luego hasta de sus hijos. Lo peor de las dictaduras es la capacidad que tienen para prolongarse en el tiempo, para obstaculizar una sociedad democr&aacute;tica, de derechos, sustentada en leyes progresistas.</p>

<p>Ustedes son las Hermanas Mirabal, las Mariposas, las hijas de Ojo de Agua. Su historia se universaliz&oacute; e impact&oacute; de manera directa al hecho de g&eacute;nero, vinculando la fecha y el contexto de sus muertes a la lucha contra la violencia hacia las mujeres a nivel mundial. Una lucha que a partir de ese noviembre de 1960, en nuestro pa&iacute;s y Latinoam&eacute;rica, tomar&iacute;a prestadas sus alas de mariposas para hacer volar la bandera de la libertad, de la igualdad, de los derechos de las mujeres.</p>

<p>Enumerada as&iacute; la historia del planeta y del pa&iacute;s en estas &uacute;ltimas seis d&eacute;cadas, debo contarles que los encargados por el tirano de arrancarles la vida, vivieron libres, sin cumplir la condena de la justicia, protegidos durante a&ntilde;os por la impunidad de gobiernos de todos los colores. Esa impunidad nos ha privado tambi&eacute;n de vivir en un pa&iacute;s con justicia y equidad, donde los derechos sociales sean la base de una democracia plena y respetuosa del medio ambiente. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;amos si no nos hubieran privado de ustedes, de Manolo, y de tantos otros que tambi&eacute;n fueron asesinados y a&uacute;n aguardan justicia?</p>

<p>T&uacute;, mami, por ejemplo, tendr&iacute;as 94 a&ntilde;os si no te hubieran asesinado y estar&iacute;as quiz&aacute;s viviendo una vida completa y apasionada. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;as sido?: &iquest;senadora?, &iquest;primera presidenta de un partido pol&iacute;tico?, &iquest;adalid de la defensa de los derechos de las humanas y los humanos? &iquest;Habr&iacute;as puesto a la Rep&uacute;blica Dominicana en la lista de pa&iacute;ses presididos por mujeres, o estar&iacute;as quiz&aacute;s siendo recordada por hacer justicia desde la Corte Penal Internacional contra los peores cr&iacute;menes cometidos contra la humanidad? De lo que no tengo dudas es de que con tu participaci&oacute;n pol&iacute;tica, con tu militancia, con tu compromiso y tu entrega, nuestro pa&iacute;s ser&iacute;a otro, m&aacute;s justo sin dudas, m&aacute;s pr&oacute;spero, m&aacute;s democr&aacute;tico.</p>

<p>T&uacute;, Nina Patria, tendr&iacute;as 95 a&ntilde;os. Y como habr&iacute;as terminado los estudios de artes pl&aacute;sticas que iniciaste ya adulta y con tres hijos, no es peregrino imaginar la colecci&oacute;n de arte que tendr&iacute;as atesorada. Una colecci&oacute;n que terminar&iacute;a, generosa como eras, exhibida en las paredes de alguno de nuestros museos. Qui&eacute;n sabe si habr&iacute;as estado en la creaci&oacute;n de la Galer&iacute;a de Arte Moderno, apoyando no solo a los artistas sino a todo el que necesitara de tu solidaridad.</p>

<p>Y t&uacute;, Mar&iacute;a Teresa, tendr&iacute;as 85 a&ntilde;os rendid&iacute;simos. Ser&iacute;as un referente &eacute;tico, un ejemplo de que lo extraordinario crece en el compromiso, en la construcci&oacute;n cotidiana y ordinaria de una humanidad m&aacute;s justa y de un planeta cuidado, protegido por todos y todas. Y hasta quiz&aacute;s estar&iacute;as graduada de ingeniera, t&iacute;a Tet&eacute;, pregunt&aacute;ndote por qu&eacute; te otorgaron un reconocimiento por tu integridad y eficiencia como la primera mujer Ministra de Obras P&uacute;blicas de nuestra historia.</p>

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Cuando llega noviembre me gusta imaginar as&iacute; sus posibles vidas y me gusta a&uacute;n m&aacute;s imaginar un pa&iacute;s distinto, de justicia y equidad gracias al amor, a la lucha y a los aportes que habr&iacute;an hecho ustedes para hacerlo realidad, luego de haber contribuido a terminar con aquella fat&iacute;dica &eacute;poca.</p>

<p>Fueron muchas las veces que de peque&ntilde;os, cuando nos manifestaban admiraci&oacute;n por lo que ustedes hicieron, mis hermanos y yo coment&aacute;bamos por lo bajo: &ldquo;...aunque hubi&eacute;ramos preferido que estuvieran vivas&rdquo;. Claro que no nos refer&iacute;amos a que estuvieran vivas en su jard&iacute;n como est&aacute;n ahora, enterradas en este paradis&iacute;aco vergel de la casa de Conuco, en este hermoso patio que sembraron entre todas con sus propias manos. No, nosotros las querr&iacute;amos aqu&iacute;, vivitas y coleando, ahora. Viejitas y achacosas para poder darles el mismo adi&oacute;s con el que hace poco despedimos a mam&aacute;, a Ded&eacute;, la cuarta hermana, la que sac&oacute; los cuerpos de ustedes de la morgue y trepada con los tres f&eacute;retros en la cama de un cami&oacute;n, grit&oacute; y voce&oacute; como trueno de b&uacute;falo a los cuatro vientos &ldquo;&iexcl;Trujillo asesino!&rdquo;. La que luego dedic&oacute; su vida entera a contar la historia de ustedes, sus hermanas, a todas las horas de todos los d&iacute;as, en todos los rincones de la casa y del jard&iacute;n, del barrio y del pueblo, del pa&iacute;s y del mundo. Ded&eacute;, inmensa en su heroicidad de impedir que nos olvid&aacute;ramos de ustedes, de lo que les sucedi&oacute;, de lo que cost&oacute; a nuestra familia, a nuestro pa&iacute;s y a todo nuestro planeta que las asesinaran. Gracias, mam&aacute;, esta carta tambi&eacute;n es para ti.</p>

<p>El pasado domingo, en Guazumal, en el monumento levantado a orillas del precipicio por donde fueron lanzados sus cuerpos tom&eacute; la decisi&oacute;n de escribirles esta carta en nombre de los hombres y mujeres que hoy somos sus hijos e hijas. En ese lugar -que quisiera tener el poder de borrar de este planeta- volv&iacute; a sentir la misma culpa irracional de cuando siendo ni&ntilde;a me dec&iacute;an que si hubi&eacute;ramos ido mis hermanitos y yo quiz&aacute;s no las habr&iacute;an asesinado porque la orden del crimen especificaba que solo se cometiera si iban menos de seis ocupantes en el veh&iacute;culo. Deb&iacute; pronunciar unas palabras que se atropellaron en mi garganta, que pugnaban por dejar salir del centro de mi coraz&oacute;n esa compulsi&oacute;n un poco infantil de pedirles a ustedes perd&oacute;n por no haber estado ah&iacute; en el momento en que les quitaban la vida. En el momento en que poquito a poco iban qued&aacute;ndose sin &aacute;nimo para seguir buscando la pr&oacute;xima bocanada de aire. En el momento del ultimo pensamiento, de la &uacute;ltima tentaci&oacute;n.</p>

<p>&iquest;Cu&aacute;l fue ese &uacute;ltimo pensamiento A&iacute;da Patria Mercedes Mirabal? &iquest;Cu&aacute;l fue el tuyo Antonia Mar&iacute;a Teresa Mirabal? &iquest;Cu&aacute;ndo las estaban matando, cu&aacute;l fue tu &uacute;ltima tentaci&oacute;n, Minerva Argentina Mirabal?</p>

<p>&iquest;Qu&eacute; quisiste t&uacute;, mami, cuando, estrangulada y rota a palos como estabas, resucitaste de entre tus hermanas muertas ya, y tuvieron que arremeter de nuevo contra ti solita para liquidarte de una buena vez a palo limpio? &iquest;Quisiste pintar? &iquest;Verte vieja? &iquest;Quisiste re&iacute;r? &iquest;Volver a ser ni&ntilde;a? &iquest;Quisiste cambiarte el vestido y ponerte tu boina negra de guerrillera? &iquest;Quisiste haberte quedado a dormir en Puerto Plata? &iquest;Quisiste tenernos en tus brazos a m&iacute; y a mi hermano? &iquest;Quisiste a papi a tu lado? &iquest;O quisiste estar sola, sin nadie, sin tus hermanas, para que todo te estuviera ocurriendo solo a ti? &iquest;O estar leyendo en la mesita verde y blanca de la cocina de Ojo de Agua donde yo aprend&iacute; a leer libros gordos y extensos para acercarme a ti? &iquest;Quisiste tener superpoderes, para salir de ah&iacute; y regresar a casa con vida? &iquest;O, por el contrario, quisiste putearte a todos tus asesinos y cuando estuvieran chorreando su propia cobard&iacute;a partirles la nuca a patadas? &iquest;Cu&aacute;l fue, Minerva Mirabal, tu &uacute;ltima tentaci&oacute;n en el momento del temblor final y la mirada tr&eacute;mula? &iquest;Vivir?</p>

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