Julián Beltrán, CEO de la compañía española Droiders, es uno de los pocos afortunados que ya poseen el prototipo de lo que Google asegura que revolucionará el mercado tecnológico, tal y como ya hizo Apple con su iPhone y su iPad...
Publicado: 24/03/2014
<p>Julián Beltrán, CEO de la compañía española Droiders, es uno de los pocos afortunados que ya poseen el prototipo de lo que Google asegura que revolucionará el mercado tecnológico, tal y como ya hizo Apple con su iPhone y su iPad. Este emprendedor murciano ha sido el único español elegido por Google para el desarrollo de aplicaciones específicas para Google Glass, y hasta el momento ya tiene varias apps funcionando y otras más escondidas en la manga. Lo que más sorprende de Beltrán a simple vista son sus gafas futuristas y, sobre todo, el manejo que hace de ellas. Para ver la realidad, Beltrán dirige su mirada hacia adelante, pero cuando sube la vista, queda claro que está mirando la pequeña pantalla que las gafas de Google proyectan. Sin necesidad de usar las manos y solo mediante comandos de voz es posible buscar direcciones, palabras en otros idiomas, leer noticias, hacer fotos, vídeos... Y esto es solo el comienzo. Ya hay aplicaciones que permiten sacar fotos simplemente guiñando un ojo, y no es ciencia ficción. Sorprendente también es la app que Droiders ha diseñado basándose en la realidad aumentada. Esta aplicación, Empowar, permite al usuario convertir las imágenes planas de un libro en esculturas en tres dimensiones que poder girar y mover al antojo. Lo único necesario es colocar la imagen delante del prisma de las Google Glass y disfrutar de la realidad en 3D. Pero la aplicación estrella en nuestra primera toma de contacto con las Google Glass fue otra. Tras el diario New York Times, El Mundo ha sido el segundo periódico en contar con una aplicación propia para las gafas del futuro. El usuario puede ver las las últimas noticias y recibir notificaciones urgentes para estar informado en cualquier lugar. Para facilitar la lectura de la información, Google ha añadido a sus gafas un sistema que no precisa de auriculares, sino que hace que vibren los huesos del cráneo para transmitir el audio directamente al oído. Y funciona.Julián Beltrán, CEO de la compañía española Droiders, es uno de los pocos afortunados que ya poseen el prototipo de lo que Google asegura que revolucionará el mercado tecnológico, tal y como ya hizo Apple con su iPhone y su iPad. Este emprendedor murciano ha sido el único español elegido por Google para el desarrollo de aplicaciones específicas para Google Glass, y hasta el momento ya tiene varias apps funcionando y otras más escondidas en la manga. Lo que más sorprende de Beltrán a simple vista son sus gafas futuristas y, sobre todo, el manejo que hace de ellas. Para ver la realidad, Beltrán dirige su mirada hacia adelante, pero cuando sube la vista, queda claro que está mirando la pequeña pantalla que las gafas de Google proyectan. Sin necesidad de usar las manos y solo mediante comandos de voz es posible buscar direcciones, palabras en otros idiomas, leer noticias, hacer fotos, vídeos... Y esto es solo el comienzo. Ya hay aplicaciones que permiten sacar fotos simplemente guiñando un ojo, y no es ciencia ficción. Sorprendente también es la app que Droiders ha diseñado basándose en la realidad aumentada. Esta aplicación, Empowar, permite al usuario convertir las imágenes planas de un libro en esculturas en tres dimensiones que poder girar y mover al antojo. Lo único necesario es colocar la imagen delante del prisma de las Google Glass y disfrutar de la realidad en 3D. Pero la aplicación estrella en nuestra primera toma de contacto con las Google Glass fue otra. Tras el diario New York Times, El Mundo ha sido el segundo periódico en contar con una aplicación propia para las gafas del futuro. El usuario puede ver las las últimas noticias y recibir notificaciones urgentes para estar informado en cualquier lugar. Para facilitar la lectura de la información, Google ha añadido a sus gafas un sistema que no precisa de auriculares, sino que hace que vibren los huesos del cráneo para transmitir el audio directamente al oído. Y funciona.</p>