Turno Libre

Radiografía de la crisis haitiana

Haití vive un estado de rebelión popular, disgregación estatal e incertidumbre.

Publicado: 26/12/2019

Radiografía de la crisis haitiana

<p>&nbsp;</p>

<p><strong>Hait&iacute; vive un estado de rebeli&oacute;n popular, disgregaci&oacute;n estatal e incertidumbre. Todos, hasta el presidente, que resiste como puede en su cargo, hablan de un &laquo;cambio radical&raquo;, mientras las elites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas siguen desangrando el pa&iacute;s. Entre tanto, el desacreditado Jovenel Mo&iuml;se se mantiene en el poder con apoyo de Estados Unidos.</strong></p>

<p>En 1986, a&ntilde;o del derrocamiento de la dictadura de 28 a&ntilde;os de los Duvalier, todos los dem&oacute;cratas creyeron que el pa&iacute;s hab&iacute;a dado vuelta a la p&aacute;gina y se dirig&iacute;a hacia un nuevo sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, y que el modelo depredador y la cleptocracia de un r&eacute;gimen de opresi&oacute;n iban a ser al fin sustituidos por un Estado de derecho y de desarrollo.</p>

<p>Una nueva Constituci&oacute;n, aprobada en un refer&eacute;ndum el 29 de marzo de 1987 por la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, cristalizaba estas aspiraciones. En el pre&aacute;mbulo se instituyeron los principios de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos y, adem&aacute;s de la democracia representativa, la nueva Carta apuntaba a la descentralizaci&oacute;n como uno de los ejes del nuevo sistema pol&iacute;tico.</p>

<p>No obstante, este mismo a&ntilde;o de 1987, las primeras elecciones realmente libres fueron ahogadas en un ba&ntilde;o de sangre atizado por los militares del antiguo r&eacute;gimen y los halcones del Departamento de Estado de Estados Unidos. Esas elecciones las habr&iacute;a ganado el fundador de la primera Liga de Defensa de Derechos Humanos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura de Jean-Claude Duvalier, el profesor y abogado G&eacute;rard Gourgue, candidato de un bloque que abarcaba las fuerzas de izquierda y de centroizquierda.</p>

<p>Finalmente, lo que la Guerra Fr&iacute;a impidi&oacute; que se concretara se logr&oacute; en 1990 con el triunfo electoral del cura cat&oacute;lico Jean-Bertrand Aristide, cuyo discurso era mucho m&aacute;s radical. El Muro de Berl&iacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do un a&ntilde;o antes. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n vio en Aristide, como antes en Gourgue, la esperanza de un cambio real y la realizaci&oacute;n de las aspiraciones contenidas en la Constituci&oacute;n de 1987. Pero no fue el caso. Los militares volvieron a tomar el poder pocos meses despu&eacute;s y en octubre de 1994, al regresar Aristide desde el exilio en un avi&oacute;n militar norteamericano, qued&oacute; en claro que, m&aacute;s all&aacute; de las convulsiones permanentes de la coyuntura pol&iacute;tica en Hait&iacute;, el sistema que hab&iacute;an dejado los Duvalier no cambiaba. Al mismo tiempo, la situaci&oacute;n de miseria del pueblo se manten&iacute;a intacta mientras un peque&ntilde;o grupo se enriquec&iacute;a, tanto por medio de negocios privados como en los puestos pol&iacute;ticos (o en ambos sitios a la vez). En paralelo, la dependencia del pa&iacute;s de la ayuda externa se acentuaba d&iacute;a a d&iacute;a.</p>

<p>Despu&eacute;s del terremoto de enero de 2010 que destruy&oacute; gran parte Hait&iacute; y puso en evidencia su gran precariedad, se pens&oacute; de nuevo que se iba a reconstruir el pa&iacute;s sobre nuevas bases ecol&oacute;gicas, pol&iacute;ticas y sociales. Treinta y tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la ca&iacute;da de la dictadura y de la nueva Constituci&oacute;n de 1987 y diez a&ntilde;os despu&eacute;s del terremoto, constatamos que solo la libertad de palabra y la de asociaci&oacute;n sobreviven hasta ahora como conquistas. El pa&iacute;s se ha hundido en una crisis multidimensional que no se puede comparar sino con la que precedi&oacute; a la ocupaci&oacute;n militar estadounidense entre 1915 y 1934, y quiz&aacute;s con la crisis de 1867-1869 que termin&oacute; con el fusilamiento del presidente Sylvain Salnave.</p>

<p>Los sucesivos gobiernos despu&eacute;s de 1986 eliminaron las barreras arancelarias, lo que contribuy&oacute; a destruir la producci&oacute;n local, particularmente de arroz. El presidente Bill Clinton confesar&iacute;a que una de sus principales faltas fue haber favorecido la importaci&oacute;n de ese cereal estadounidense a Hait&iacute;, la cual, como efecto de la econom&iacute;a de escala y las subvenciones, destruy&oacute; la producci&oacute;n local y aument&oacute; la dependencia alimentaria. Esta pol&iacute;tica neoliberal ciega hace que hoy Hait&iacute; importe cuatro veces m&aacute;s de lo que exporta, sobre todo de Estados Unidos y de la Rep&uacute;blica Dominicana, una situaci&oacute;n insostenible para cualquier econom&iacute;a nacional.</p>

<p>Seg&uacute;n los datos del Banco de la Rep&uacute;blica de Hait&iacute; (BRH), la tasa de crecimiento para el ejercicio 2018-2019 ser&aacute; negativa y se situar&aacute; entre -0,6% y 0% a causa de la degradaci&oacute;n del clima econ&oacute;mico y de la persistencia de los disturbios sociopol&iacute;ticos. El mismo informe subraya que no tiene en cuenta los acontecimientos que han golpeado la econom&iacute;a a partir del mes de septiembre, relacionado con la crisis de las actividades productivas y la ruptura de los circuitos de comercializaci&oacute;n.</p>

<p>Desde 1986 hasta la fecha actual, en Hait&iacute; ha habido ocho golpes de Estado, 34 cambios de gobierno (por cambio de primer ministro), cinco elecciones abortadas, tres intervenciones militares extranjeras y cinco misiones de laOrganizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU) para la estabilidad y la paz. Respecto al Consejo Electoral Permanente que estipulaba la Constituci&oacute;n de 1987, nunca se logr&oacute; constituir y hasta ahora todas las elecciones se realizaron con 19 Consejos Electorales Provisionales. En este contexto, ha venido bajando la participaci&oacute;n electoral. Jovenel Mo&iuml;se, el actual presidente, conocido como &laquo;rey del pl&aacute;tano&raquo;, fue elegido con 55,6% de los votos, pero la participaci&oacute;n fue de solo 21%. Pertenece al Partido Haitiano T&egrave;t Kale (Partido de las Cabezas Calvas) del ex-presidente Michel Martelly (lo de las cabezas calvas es una suerte de autohomenaje).</p>

<p><strong>Los acontecimientos que llevaron a la crisis actual</strong></p>

<p>A principios de junio de 2018, en plena etapa final de la Copa Mundial de F&uacute;tbol, el gobierno trat&oacute; de aumentar el precio de la gasolina, lo que suscit&oacute; una violenta ola de protestas a escala nacional que duraron tres d&iacute;as. Las autoridades debieron retroceder, y el entonces primer ministro Jacques Guy Lafontant renunci&oacute; como un fusible para distender la situaci&oacute;n. Pero el descontento generalizado acumulado desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os desencaden&oacute; una crisis que dura hasta hoy y mantiene al pa&iacute;s a la deriva.</p>

<p>Mo&iuml;se design&oacute; a un nuevo primer ministro, Jean-Henry C&eacute;ant, notario y ex-candidato a la Presidencia, quien fue aprobado por el Parlamento el 17 de septiembre de 2018. Y fue el mismo Mo&iuml;se quien contribuy&oacute; a destituirlo el 21 de marzo de 2019, solo seis meses despu&eacute;s, mediante su mayor&iacute;a en el Parlamento. Desde entonces, el presidente no ha logrado, en dos ocasiones sucesivas, que el Parlamento apruebe a dos de sus candidatos a primer ministro. Ante la ausencia de un gobierno que responda a las normas constitucionales, Mo&iuml;se decidi&oacute; nombrar, de manera in&eacute;dita, a Jean-Michel Lapin, uno de los candidatos no ratificados por el Parlamento, como primer ministro ad interim. En el marco de una disgregaci&oacute;n casi total de los poderes del Estado, incluido el Parlamento, Mo&iuml;se tampoco logr&oacute; tampoco que se aprobara el presupuesto nacional 2019-2020. A menudo la oposici&oacute;n parlamentaria apel&oacute; a formas poco ortodoxas, como romper el mobiliario, arrancar los micr&oacute;fonos o cortar la electricidad.</p>

<p>Acusado de estar implicado en la dilapidaci&oacute;n de los fondos de Petrocaribe, Mo&iuml;se vio agravarse su situaci&oacute;n tras la difusi&oacute;n de un informe del Tribunal de Cuentas que lo implica directamente en actos de corrupci&oacute;n. Frente a esto, Mo&iuml;se lo descalific&oacute; diciendo que es un informe pol&iacute;tico y propuso que la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA) enviara una comisi&oacute;n especial de expertos que ayudara al Estado haitiano a realizar una auditor&iacute;a del uso de esos fondos.</p>

<p><strong>La rebeli&oacute;n popular</strong></p>

<p>A ra&iacute;z del informe del Tribunal de Cuentas, los &laquo;Petrochallengers&raquo;, un movimiento de j&oacute;venes que organiz&oacute; el 2 de septiembre de 2018 con gran &eacute;xito la primera marcha multitudinaria contra la malversaci&oacute;n de los fondos multimillonarios de Petrocaribe, se uni&oacute; a otros grupos de oposici&oacute;n para exigir la renuncia del presidente.</p>

<p>Este fue el comienzo de la &uacute;ltima ola de manifestaciones que ha sacudido al pa&iacute;s desde entonces y que persiste hasta la fecha. No han logrado hasta ahora ni la renuncia del presidente ni alguna salida negociada aceptable, ya sea para el gobierno o para la oposici&oacute;n. Los &laquo;Petrochallengers&raquo; y los autodenominados &laquo;Nou Pap D&ograve;mi&raquo; (No dormimos) anunciaron un programa de reivindicaciones con cuatro letras &laquo;R&raquo;: ruptura, rectificaci&oacute;n (fiscal), reorientaci&oacute;n y rigor, en un documento de seis p&aacute;ginas de lineamientos para organizar el pa&iacute;s luego de la renuncia de Mo&iuml;se. Esta transici&oacute;n deb&iacute;a romper con la pol&iacute;tica &laquo; antipopular&raquo;, &laquo;antidemocr&aacute;tica&raquo; y &laquo;antirrepublicana&raquo;. La caracter&iacute;stica de este movimiento es que se trata sobre todo de j&oacute;venes en un pa&iacute;s donde m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n tiene menos de 20 a&ntilde;os. Tienen adem&aacute;s un lenguaje muy diferente del acartonado de los viejos pol&iacute;ticos.</p>

<p>Sin embargo, este movimiento inicial de protestas fue sobrepasado por grupos con m&aacute;s medios y con un lenguaje m&aacute;s radical e incluso violento.</p>

<p>El principal y m&aacute;s activo ha sido el Movimiento Democr&aacute;tico y Popular (MPD), dirigido por el abogado Andr&eacute; Michel y por el senador Youry Latortue, los principales acusadores de Mo&iuml;se en el caso Petrocaribe. El 7 de febrero de este a&ntilde;o, MPD lanz&oacute; un movimiento que bloque&oacute; las actividades a lo largo y ancho del pa&iacute;s, al que llamaron &laquo;pays lok&raquo; (pa&iacute;s bloqueado). Estas protestas devinieron en una insurrecci&oacute;n popular con barricadas, incendios, saqueos y corte de carreteras nacionales y de las principales arterias de la capital y de las ciudades de provincia.</p>

<p>Tras diez semanas de bloqueo, la econom&iacute;a nacional comenzaba a desintegrarse: cierre de hoteles, restaurantes, negocios, f&aacute;bricas, medios de transporte, etc, que tuvo como paso siguiente una ola de despidos. Los hospitales no trabajan y ni siquiera las oficinas p&uacute;blicas funcionan porque su personal no cobra y tampoco puede llegar al trabajo por las barricadas y manifestaciones. Las escuelas tampoco han podido abrir m&aacute;s de unos pocos d&iacute;as, con riesgo para alumnos y padres.</p>

<p><strong>&hellip; pero Mo&iuml;se no renuncia</strong></p>

<p>La pregunta es: &iquest;sin un verdadero ej&eacute;rcito que lo respalde, c&oacute;mo se mantiene el presidente en el poder? &iquest;Solamente por la represi&oacute;n? En este contexto, ha habido masacres y operaciones de grupos de bandidos que portan armas de guerra. Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n de Desarme del Estado mismo, hay 76 grupos operando. Estos grupos son armados por parlamentarios, el propio gobierno e incluso empresarios con fines de intimidaci&oacute;n y autodefensa. Pero tambi&eacute;n a menudo act&uacute;an por cuenta propia en funci&oacute;n de sus propios intereses.</p>

<p>Uno de los hechos m&aacute;s graves fue la masacre en La Saline, un barrio popular cerca del puerto, con 71 muertos, entre ellos mujeres y ni&ntilde;os y 400 casas incendiadas, en la que estar&iacute;an implicados altos funcionarios del poder. Pero esta matanza ocurrida en noviembre de 2018 no fue la &uacute;nica.</p>

<p>Adem&aacute;s, en varias ocasiones, se ha revelado la presencia de extranjeros armados en las calles durante manifestaciones. El caso m&aacute;s relevante fue durante la gesti&oacute;n del primer ministro C&eacute;ant. El domingo 17 de febrero de 2019, la Polic&iacute;a arrest&oacute;, casi por casualidad y en pleno coraz&oacute;n de la capital haitiana, a un grupo de ocho hombres: cinco ex-marines estadounidenses, dos serbios residentes en Estados Unidos y un haitiano fuertemente armados y en actitud sospechosa. Estos circulaban en un veh&iacute;culo por las cercan&iacute;as del Banco de la Rep&uacute;blica de Hait&iacute;. Habiendo entrado por el aeropuerto Toussaint Louverture en Puerto Pr&iacute;ncipe con todo el arsenal que tra&iacute;an, el gobierno nunca aclar&oacute; las razones de su arribo al pa&iacute;s, m&aacute;s a&uacute;n cuando estos, luego de ser interrogados por un tribunal, fueron liberados y sacados de Hait&iacute; por la Embajada de Estados Unidos.</p>

<p>Sin embargo, la represi&oacute;n no basta para explicar que Mo&iuml;se se mantenga en el poder. La explicaci&oacute;n hay que buscarla en las relaciones entre Washington y Caracas. Luego de unas cuestionadas elecciones presidenciales en las que Nicol&aacute;s Maduro fue reelecto en Venezuela, Mo&iuml;se fue personalmente a felicitarlo por su victoria. M&aacute;s tarde, ante la ola creciente de protestas en su contra en Hait&iacute;, el 22 de marzo de 2019 Mo&iuml;se asiste a un breve y sorpresivo encuentro con Donald Trump en Florida. A su regreso, decide reconocer a Juan Guaid&oacute; como presidente interino de Venezuela, apoyado por Estados Unidos y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y Europa, y rompe con Maduro, cambiando el voto de Hait&iacute; en la OEA. Es su &uacute;ltima carta de salida. Hace un acuerdo con Trump, que se vuelve su &uacute;ltimo apoyo y su salvavidas.</p>

<p>Al mismo tiempo, en Hait&iacute; el &laquo;Core Group&raquo;, formado por diplom&aacute;ticos de Estados Unidos, Francia, Alemania, Brasil, Espa&ntilde;a y Canad&aacute;, pide la negociaci&oacute;n de la oposici&oacute;n con el presidente. Pero las voces que piden la renuncia de Mo&iuml;se aumentan. Se les unen grupos del sector empresarial que hab&iacute;an sido v&iacute;ctimas de los motines del 6 de junio de 2018 y las iglesias. Piden tambi&eacute;n la renuncia del presidente y un cambio del sistema corrupto y de exclusi&oacute;n social que impera en el pa&iacute;s desde el asesinato del padre de la Patria, Jean-Jacques Dessalines, en 1806.</p>

<p>La oposici&oacute;n, frente a la cr&iacute;tica que le hacen tanto el gobierno como la comunidad internacional por estar dividida y carecer de un programa, decide unificar sus esfuerzos. Un grupo denominado La Passerelle (el puente) logra realizar el 8 y 9 de noviembre una reuni&oacute;n donde participaron la Alternativa Consensual por la Refundaci&oacute;n de Hait&iacute;, el MPD, la oposici&oacute;n llamada &laquo;institucional&raquo;, constituida por un grupo de parlamentarios, el grupo Mache Kontre (Hacia el Encuentro), que nuclea a los partidos socialdem&oacute;cratas, Fanmi Lavalas (Familia La Avalancha) del ex-presidente Jean-Bertrand Aristide, el Foro Patri&oacute;tico de Papaya y el Bloque Democr&aacute;tico por la Recuperaci&oacute;n Nacional. Cada uno de estos bloques est&aacute; compuesto por varias organizaciones. Estos firmaron, el 10 de noviembre pasado y contra la opini&oacute;n de Fanmi Lavalas, un documento titulado &laquo;Entendimiento Pol&iacute;tico Nacional&raquo;.</p>

<p>En este documento, los firmantes deciden adoptar una f&oacute;rmula com&uacute;n para la transici&oacute;n post-Mo&iuml;se, as&iacute; como un plan de transici&oacute;n: en el momento de la renuncia del presidente, si es que llega, el presidente provisional ser&aacute;, como lo estipula la Constituci&oacute;n de 1987, un juez miembro de la Corte de Casaci&oacute;n. Y al momento de escribir este art&iacute;culo, a&uacute;n discuten una propuesta de programa que prev&eacute; siete objetivos para la transici&oacute;n de tres a&ntilde;os y un organigrama con los objetivos de la transici&oacute;n: terminar con la inestabilidad pol&iacute;tica, reactivar la econom&iacute;a, restablecer la seguridad, concretar y llevar adelante los procesos de Petrocaribe y por otros cr&iacute;menes econ&oacute;micos y un segundo proceso contra los responsables de la matanza de La Saline, Carrefour-Feuilles y otros, organizar una Conferencia Nacional para sentar las bases de las reformas econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, sociales y culturales necesarias y negociar con la comunidad internacional para poner fin a la tutela extranjera.</p>

<p><strong>El presidente tambi&eacute;n lucha por el cambio de sistema</strong></p>

<p>Mientras tanto, Mo&iuml;se se defiende diciendo que lo quieren sacar del poder porque fue precisamente &eacute;l quien se dio cuenta de estos hechos de corrupci&oacute;n sist&eacute;mica y trat&oacute; de revertirlos combatiendo a los &laquo;oligarcas&raquo; corruptos, casualmente hasta ese momento sus aliados. Su caballo de batalla se vuelve el &laquo;cambio del sistema&raquo; y los ataques a uno de esos tres grupos privados, Sogener, que le vende energ&iacute;a el&eacute;ctrica al Estado haitiano. De esta manera, Mo&iuml;se quiere atribuirse, en esta fase en la que ya tiene casi todo perdido, esta lucha para as&iacute; quitarles un argumento a los que piden &laquo;cambio del sistema corrupto&raquo; que utilizan sus opositores. Es as&iacute; como todo este a&ntilde;o Hait&iacute; se ha visto sacudido por protestas, muchas veces muy violentas, que seg&uacute;n la ONU han dejado al menos 42 muertos y 89 heridos desde mediados de septiembre.</p>

<p>Es evidente que Mo&iuml;se no cumple con ninguno de los requisitos de un presidente en funciones y que &eacute;l y su grupo no dirigen nada, a punto tal que el mandatario ni siquiera puede desplazarse libremente dentro del territorio nacional. Sin embargo, se aferra al poder y no acepta renunciar como le pide la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. En este contexto, Trump envi&oacute; a Hait&iacute; el 20 de noviembre de 2019 a Kelly Craft, su amiga personal y representante estadounidense en la ONU y en el Consejo de Seguridad. Esta se reuni&oacute; con Mo&iuml;se y con representantes de la sociedad civil y de los movimientos de oposici&oacute;n y pidi&oacute; un di&aacute;logo entre estos sectores para formar un gobierno de consenso, al tiempo que se&ntilde;al&oacute; que Mo&iuml;se debe terminar su mandato.</p>

<p>Mientras tanto, el 16 de octubre, la Misi&oacute;n de las Naciones Unidas para la Justicia en Hait&iacute; (MINUJUSTH), ha sido reemplazada por el Bur&oacute; Integrado de las Naciones Unidas en Hait&iacute; (BINUH). Sectores de la oposici&oacute;n temen una nueva misi&oacute;n militar de la ONU y rechazaron la posici&oacute;n del Consejo de Seguridad que pide tambi&eacute;n la formaci&oacute;n de un nuevo gobierno sin la renuncia de Mo&iuml;se.</p>

<p>En medio de todo este conflicto, no se realizaron las elecciones parlamentarias que deb&iacute;an renovar en octubre la C&aacute;mara de Diputados y dos terceras partes del Senado. De esta manera, a partir del 7 de febrero ya no habr&aacute; Parlamento en Hait&iacute;. Muchos piensan que a eso apunta precisamente el presidente para as&iacute; gobernar por decreto y preparar las elecciones legislativas de manera de asegurar la victoria de una alianza con el ex-presidente Martelly y el hijo de Jean-Claude Duvalier, Nicolas Duvalier, que podr&iacute;a ser un futuro candidato a la presidencia.</p>

<div><strong>Arnold Antonin es economista y cineasta haitiano, profesor de la Universidad del Estado de Hait&iacute;. Es fundador y director del Centro Peti&oacute;n-Bol&iacute;var de Hait&iacute;.</strong></div>

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<p><strong>Hait&iacute; vive un estado de rebeli&oacute;n popular, disgregaci&oacute;n estatal e incertidumbre. Todos, hasta el presidente, que resiste como puede en su cargo, hablan de un &laquo;cambio radical&raquo;, mientras las elites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas siguen desangrando el pa&iacute;s. Entre tanto, el desacreditado Jovenel Mo&iuml;se se mantiene en el poder con apoyo de Estados Unidos.</strong></p>

<p>En 1986, a&ntilde;o del derrocamiento de la dictadura de 28 a&ntilde;os de los Duvalier, todos los dem&oacute;cratas creyeron que el pa&iacute;s hab&iacute;a dado vuelta a la p&aacute;gina y se dirig&iacute;a hacia un nuevo sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, y que el modelo depredador y la cleptocracia de un r&eacute;gimen de opresi&oacute;n iban a ser al fin sustituidos por un Estado de derecho y de desarrollo.</p>

<p>Una nueva Constituci&oacute;n, aprobada en un refer&eacute;ndum el 29 de marzo de 1987 por la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, cristalizaba estas aspiraciones. En el pre&aacute;mbulo se instituyeron los principios de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos y, adem&aacute;s de la democracia representativa, la nueva Carta apuntaba a la descentralizaci&oacute;n como uno de los ejes del nuevo sistema pol&iacute;tico.</p>

<p>No obstante, este mismo a&ntilde;o de 1987, las primeras elecciones realmente libres fueron ahogadas en un ba&ntilde;o de sangre atizado por los militares del antiguo r&eacute;gimen y los halcones del Departamento de Estado de Estados Unidos. Esas elecciones las habr&iacute;a ganado el fundador de la primera Liga de Defensa de Derechos Humanos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura de Jean-Claude Duvalier, el profesor y abogado G&eacute;rard Gourgue, candidato de un bloque que abarcaba las fuerzas de izquierda y de centroizquierda.</p>

<p>Finalmente, lo que la Guerra Fr&iacute;a impidi&oacute; que se concretara se logr&oacute; en 1990 con el triunfo electoral del cura cat&oacute;lico Jean-Bertrand Aristide, cuyo discurso era mucho m&aacute;s radical. El Muro de Berl&iacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do un a&ntilde;o antes. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n vio en Aristide, como antes en Gourgue, la esperanza de un cambio real y la realizaci&oacute;n de las aspiraciones contenidas en la Constituci&oacute;n de 1987. Pero no fue el caso. Los militares volvieron a tomar el poder pocos meses despu&eacute;s y en octubre de 1994, al regresar Aristide desde el exilio en un avi&oacute;n militar norteamericano, qued&oacute; en claro que, m&aacute;s all&aacute; de las convulsiones permanentes de la coyuntura pol&iacute;tica en Hait&iacute;, el sistema que hab&iacute;an dejado los Duvalier no cambiaba. Al mismo tiempo, la situaci&oacute;n de miseria del pueblo se manten&iacute;a intacta mientras un peque&ntilde;o grupo se enriquec&iacute;a, tanto por medio de negocios privados como en los puestos pol&iacute;ticos (o en ambos sitios a la vez). En paralelo, la dependencia del pa&iacute;s de la ayuda externa se acentuaba d&iacute;a a d&iacute;a.</p>

<p>Despu&eacute;s del terremoto de enero de 2010 que destruy&oacute; gran parte Hait&iacute; y puso en evidencia su gran precariedad, se pens&oacute; de nuevo que se iba a reconstruir el pa&iacute;s sobre nuevas bases ecol&oacute;gicas, pol&iacute;ticas y sociales. Treinta y tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la ca&iacute;da de la dictadura y de la nueva Constituci&oacute;n de 1987 y diez a&ntilde;os despu&eacute;s del terremoto, constatamos que solo la libertad de palabra y la de asociaci&oacute;n sobreviven hasta ahora como conquistas. El pa&iacute;s se ha hundido en una crisis multidimensional que no se puede comparar sino con la que precedi&oacute; a la ocupaci&oacute;n militar estadounidense entre 1915 y 1934, y quiz&aacute;s con la crisis de 1867-1869 que termin&oacute; con el fusilamiento del presidente Sylvain Salnave.</p>

<p>Los sucesivos gobiernos despu&eacute;s de 1986 eliminaron las barreras arancelarias, lo que contribuy&oacute; a destruir la producci&oacute;n local, particularmente de arroz. El presidente Bill Clinton confesar&iacute;a que una de sus principales faltas fue haber favorecido la importaci&oacute;n de ese cereal estadounidense a Hait&iacute;, la cual, como efecto de la econom&iacute;a de escala y las subvenciones, destruy&oacute; la producci&oacute;n local y aument&oacute; la dependencia alimentaria. Esta pol&iacute;tica neoliberal ciega hace que hoy Hait&iacute; importe cuatro veces m&aacute;s de lo que exporta, sobre todo de Estados Unidos y de la Rep&uacute;blica Dominicana, una situaci&oacute;n insostenible para cualquier econom&iacute;a nacional.</p>

<p>Seg&uacute;n los datos del Banco de la Rep&uacute;blica de Hait&iacute; (BRH), la tasa de crecimiento para el ejercicio 2018-2019 ser&aacute; negativa y se situar&aacute; entre -0,6% y 0% a causa de la degradaci&oacute;n del clima econ&oacute;mico y de la persistencia de los disturbios sociopol&iacute;ticos. El mismo informe subraya que no tiene en cuenta los acontecimientos que han golpeado la econom&iacute;a a partir del mes de septiembre, relacionado con la crisis de las actividades productivas y la ruptura de los circuitos de comercializaci&oacute;n.</p>

<p>Desde 1986 hasta la fecha actual, en Hait&iacute; ha habido ocho golpes de Estado, 34 cambios de gobierno (por cambio de primer ministro), cinco elecciones abortadas, tres intervenciones militares extranjeras y cinco misiones de laOrganizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU) para la estabilidad y la paz. Respecto al Consejo Electoral Permanente que estipulaba la Constituci&oacute;n de 1987, nunca se logr&oacute; constituir y hasta ahora todas las elecciones se realizaron con 19 Consejos Electorales Provisionales. En este contexto, ha venido bajando la participaci&oacute;n electoral. Jovenel Mo&iuml;se, el actual presidente, conocido como &laquo;rey del pl&aacute;tano&raquo;, fue elegido con 55,6% de los votos, pero la participaci&oacute;n fue de solo 21%. Pertenece al Partido Haitiano T&egrave;t Kale (Partido de las Cabezas Calvas) del ex-presidente Michel Martelly (lo de las cabezas calvas es una suerte de autohomenaje).</p>

<p><strong>Los acontecimientos que llevaron a la crisis actual</strong></p>

<p>A principios de junio de 2018, en plena etapa final de la Copa Mundial de F&uacute;tbol, el gobierno trat&oacute; de aumentar el precio de la gasolina, lo que suscit&oacute; una violenta ola de protestas a escala nacional que duraron tres d&iacute;as. Las autoridades debieron retroceder, y el entonces primer ministro Jacques Guy Lafontant renunci&oacute; como un fusible para distender la situaci&oacute;n. Pero el descontento generalizado acumulado desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os desencaden&oacute; una crisis que dura hasta hoy y mantiene al pa&iacute;s a la deriva.</p>

<p>Mo&iuml;se design&oacute; a un nuevo primer ministro, Jean-Henry C&eacute;ant, notario y ex-candidato a la Presidencia, quien fue aprobado por el Parlamento el 17 de septiembre de 2018. Y fue el mismo Mo&iuml;se quien contribuy&oacute; a destituirlo el 21 de marzo de 2019, solo seis meses despu&eacute;s, mediante su mayor&iacute;a en el Parlamento. Desde entonces, el presidente no ha logrado, en dos ocasiones sucesivas, que el Parlamento apruebe a dos de sus candidatos a primer ministro. Ante la ausencia de un gobierno que responda a las normas constitucionales, Mo&iuml;se decidi&oacute; nombrar, de manera in&eacute;dita, a Jean-Michel Lapin, uno de los candidatos no ratificados por el Parlamento, como primer ministro ad interim. En el marco de una disgregaci&oacute;n casi total de los poderes del Estado, incluido el Parlamento, Mo&iuml;se tampoco logr&oacute; tampoco que se aprobara el presupuesto nacional 2019-2020. A menudo la oposici&oacute;n parlamentaria apel&oacute; a formas poco ortodoxas, como romper el mobiliario, arrancar los micr&oacute;fonos o cortar la electricidad.</p>

<p>Acusado de estar implicado en la dilapidaci&oacute;n de los fondos de Petrocaribe, Mo&iuml;se vio agravarse su situaci&oacute;n tras la difusi&oacute;n de un informe del Tribunal de Cuentas que lo implica directamente en actos de corrupci&oacute;n. Frente a esto, Mo&iuml;se lo descalific&oacute; diciendo que es un informe pol&iacute;tico y propuso que la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA) enviara una comisi&oacute;n especial de expertos que ayudara al Estado haitiano a realizar una auditor&iacute;a del uso de esos fondos.</p>

<p><strong>La rebeli&oacute;n popular</strong></p>

<p>A ra&iacute;z del informe del Tribunal de Cuentas, los &laquo;Petrochallengers&raquo;, un movimiento de j&oacute;venes que organiz&oacute; el 2 de septiembre de 2018 con gran &eacute;xito la primera marcha multitudinaria contra la malversaci&oacute;n de los fondos multimillonarios de Petrocaribe, se uni&oacute; a otros grupos de oposici&oacute;n para exigir la renuncia del presidente.</p>

<p>Este fue el comienzo de la &uacute;ltima ola de manifestaciones que ha sacudido al pa&iacute;s desde entonces y que persiste hasta la fecha. No han logrado hasta ahora ni la renuncia del presidente ni alguna salida negociada aceptable, ya sea para el gobierno o para la oposici&oacute;n. Los &laquo;Petrochallengers&raquo; y los autodenominados &laquo;Nou Pap D&ograve;mi&raquo; (No dormimos) anunciaron un programa de reivindicaciones con cuatro letras &laquo;R&raquo;: ruptura, rectificaci&oacute;n (fiscal), reorientaci&oacute;n y rigor, en un documento de seis p&aacute;ginas de lineamientos para organizar el pa&iacute;s luego de la renuncia de Mo&iuml;se. Esta transici&oacute;n deb&iacute;a romper con la pol&iacute;tica &laquo; antipopular&raquo;, &laquo;antidemocr&aacute;tica&raquo; y &laquo;antirrepublicana&raquo;. La caracter&iacute;stica de este movimiento es que se trata sobre todo de j&oacute;venes en un pa&iacute;s donde m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n tiene menos de 20 a&ntilde;os. Tienen adem&aacute;s un lenguaje muy diferente del acartonado de los viejos pol&iacute;ticos.</p>

<p>Sin embargo, este movimiento inicial de protestas fue sobrepasado por grupos con m&aacute;s medios y con un lenguaje m&aacute;s radical e incluso violento.</p>

<p>El principal y m&aacute;s activo ha sido el Movimiento Democr&aacute;tico y Popular (MPD), dirigido por el abogado Andr&eacute; Michel y por el senador Youry Latortue, los principales acusadores de Mo&iuml;se en el caso Petrocaribe. El 7 de febrero de este a&ntilde;o, MPD lanz&oacute; un movimiento que bloque&oacute; las actividades a lo largo y ancho del pa&iacute;s, al que llamaron &laquo;pays lok&raquo; (pa&iacute;s bloqueado). Estas protestas devinieron en una insurrecci&oacute;n popular con barricadas, incendios, saqueos y corte de carreteras nacionales y de las principales arterias de la capital y de las ciudades de provincia.</p>

<p>Tras diez semanas de bloqueo, la econom&iacute;a nacional comenzaba a desintegrarse: cierre de hoteles, restaurantes, negocios, f&aacute;bricas, medios de transporte, etc, que tuvo como paso siguiente una ola de despidos. Los hospitales no trabajan y ni siquiera las oficinas p&uacute;blicas funcionan porque su personal no cobra y tampoco puede llegar al trabajo por las barricadas y manifestaciones. Las escuelas tampoco han podido abrir m&aacute;s de unos pocos d&iacute;as, con riesgo para alumnos y padres.</p>

<p><strong>&hellip; pero Mo&iuml;se no renuncia</strong></p>

<p>La pregunta es: &iquest;sin un verdadero ej&eacute;rcito que lo respalde, c&oacute;mo se mantiene el presidente en el poder? &iquest;Solamente por la represi&oacute;n? En este contexto, ha habido masacres y operaciones de grupos de bandidos que portan armas de guerra. Seg&uacute;n la Comisi&oacute;n de Desarme del Estado mismo, hay 76 grupos operando. Estos grupos son armados por parlamentarios, el propio gobierno e incluso empresarios con fines de intimidaci&oacute;n y autodefensa. Pero tambi&eacute;n a menudo act&uacute;an por cuenta propia en funci&oacute;n de sus propios intereses.</p>

<p>Uno de los hechos m&aacute;s graves fue la masacre en La Saline, un barrio popular cerca del puerto, con 71 muertos, entre ellos mujeres y ni&ntilde;os y 400 casas incendiadas, en la que estar&iacute;an implicados altos funcionarios del poder. Pero esta matanza ocurrida en noviembre de 2018 no fue la &uacute;nica.</p>

<p>Adem&aacute;s, en varias ocasiones, se ha revelado la presencia de extranjeros armados en las calles durante manifestaciones. El caso m&aacute;s relevante fue durante la gesti&oacute;n del primer ministro C&eacute;ant. El domingo 17 de febrero de 2019, la Polic&iacute;a arrest&oacute;, casi por casualidad y en pleno coraz&oacute;n de la capital haitiana, a un grupo de ocho hombres: cinco ex-marines estadounidenses, dos serbios residentes en Estados Unidos y un haitiano fuertemente armados y en actitud sospechosa. Estos circulaban en un veh&iacute;culo por las cercan&iacute;as del Banco de la Rep&uacute;blica de Hait&iacute;. Habiendo entrado por el aeropuerto Toussaint Louverture en Puerto Pr&iacute;ncipe con todo el arsenal que tra&iacute;an, el gobierno nunca aclar&oacute; las razones de su arribo al pa&iacute;s, m&aacute;s a&uacute;n cuando estos, luego de ser interrogados por un tribunal, fueron liberados y sacados de Hait&iacute; por la Embajada de Estados Unidos.</p>

<p>Sin embargo, la represi&oacute;n no basta para explicar que Mo&iuml;se se mantenga en el poder. La explicaci&oacute;n hay que buscarla en las relaciones entre Washington y Caracas. Luego de unas cuestionadas elecciones presidenciales en las que Nicol&aacute;s Maduro fue reelecto en Venezuela, Mo&iuml;se fue personalmente a felicitarlo por su victoria. M&aacute;s tarde, ante la ola creciente de protestas en su contra en Hait&iacute;, el 22 de marzo de 2019 Mo&iuml;se asiste a un breve y sorpresivo encuentro con Donald Trump en Florida. A su regreso, decide reconocer a Juan Guaid&oacute; como presidente interino de Venezuela, apoyado por Estados Unidos y otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y Europa, y rompe con Maduro, cambiando el voto de Hait&iacute; en la OEA. Es su &uacute;ltima carta de salida. Hace un acuerdo con Trump, que se vuelve su &uacute;ltimo apoyo y su salvavidas.</p>

<p>Al mismo tiempo, en Hait&iacute; el &laquo;Core Group&raquo;, formado por diplom&aacute;ticos de Estados Unidos, Francia, Alemania, Brasil, Espa&ntilde;a y Canad&aacute;, pide la negociaci&oacute;n de la oposici&oacute;n con el presidente. Pero las voces que piden la renuncia de Mo&iuml;se aumentan. Se les unen grupos del sector empresarial que hab&iacute;an sido v&iacute;ctimas de los motines del 6 de junio de 2018 y las iglesias. Piden tambi&eacute;n la renuncia del presidente y un cambio del sistema corrupto y de exclusi&oacute;n social que impera en el pa&iacute;s desde el asesinato del padre de la Patria, Jean-Jacques Dessalines, en 1806.</p>

<p>La oposici&oacute;n, frente a la cr&iacute;tica que le hacen tanto el gobierno como la comunidad internacional por estar dividida y carecer de un programa, decide unificar sus esfuerzos. Un grupo denominado La Passerelle (el puente) logra realizar el 8 y 9 de noviembre una reuni&oacute;n donde participaron la Alternativa Consensual por la Refundaci&oacute;n de Hait&iacute;, el MPD, la oposici&oacute;n llamada &laquo;institucional&raquo;, constituida por un grupo de parlamentarios, el grupo Mache Kontre (Hacia el Encuentro), que nuclea a los partidos socialdem&oacute;cratas, Fanmi Lavalas (Familia La Avalancha) del ex-presidente Jean-Bertrand Aristide, el Foro Patri&oacute;tico de Papaya y el Bloque Democr&aacute;tico por la Recuperaci&oacute;n Nacional. Cada uno de estos bloques est&aacute; compuesto por varias organizaciones. Estos firmaron, el 10 de noviembre pasado y contra la opini&oacute;n de Fanmi Lavalas, un documento titulado &laquo;Entendimiento Pol&iacute;tico Nacional&raquo;.</p>

<p>En este documento, los firmantes deciden adoptar una f&oacute;rmula com&uacute;n para la transici&oacute;n post-Mo&iuml;se, as&iacute; como un plan de transici&oacute;n: en el momento de la renuncia del presidente, si es que llega, el presidente provisional ser&aacute;, como lo estipula la Constituci&oacute;n de 1987, un juez miembro de la Corte de Casaci&oacute;n. Y al momento de escribir este art&iacute;culo, a&uacute;n discuten una propuesta de programa que prev&eacute; siete objetivos para la transici&oacute;n de tres a&ntilde;os y un organigrama con los objetivos de la transici&oacute;n: terminar con la inestabilidad pol&iacute;tica, reactivar la econom&iacute;a, restablecer la seguridad, concretar y llevar adelante los procesos de Petrocaribe y por otros cr&iacute;menes econ&oacute;micos y un segundo proceso contra los responsables de la matanza de La Saline, Carrefour-Feuilles y otros, organizar una Conferencia Nacional para sentar las bases de las reformas econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, sociales y culturales necesarias y negociar con la comunidad internacional para poner fin a la tutela extranjera.</p>

<p><strong>El presidente tambi&eacute;n lucha por el cambio de sistema</strong></p>

<p>Mientras tanto, Mo&iuml;se se defiende diciendo que lo quieren sacar del poder porque fue precisamente &eacute;l quien se dio cuenta de estos hechos de corrupci&oacute;n sist&eacute;mica y trat&oacute; de revertirlos combatiendo a los &laquo;oligarcas&raquo; corruptos, casualmente hasta ese momento sus aliados. Su caballo de batalla se vuelve el &laquo;cambio del sistema&raquo; y los ataques a uno de esos tres grupos privados, Sogener, que le vende energ&iacute;a el&eacute;ctrica al Estado haitiano. De esta manera, Mo&iuml;se quiere atribuirse, en esta fase en la que ya tiene casi todo perdido, esta lucha para as&iacute; quitarles un argumento a los que piden &laquo;cambio del sistema corrupto&raquo; que utilizan sus opositores. Es as&iacute; como todo este a&ntilde;o Hait&iacute; se ha visto sacudido por protestas, muchas veces muy violentas, que seg&uacute;n la ONU han dejado al menos 42 muertos y 89 heridos desde mediados de septiembre.</p>

<p>Es evidente que Mo&iuml;se no cumple con ninguno de los requisitos de un presidente en funciones y que &eacute;l y su grupo no dirigen nada, a punto tal que el mandatario ni siquiera puede desplazarse libremente dentro del territorio nacional. Sin embargo, se aferra al poder y no acepta renunciar como le pide la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n. En este contexto, Trump envi&oacute; a Hait&iacute; el 20 de noviembre de 2019 a Kelly Craft, su amiga personal y representante estadounidense en la ONU y en el Consejo de Seguridad. Esta se reuni&oacute; con Mo&iuml;se y con representantes de la sociedad civil y de los movimientos de oposici&oacute;n y pidi&oacute; un di&aacute;logo entre estos sectores para formar un gobierno de consenso, al tiempo que se&ntilde;al&oacute; que Mo&iuml;se debe terminar su mandato.</p>

<p>Mientras tanto, el 16 de octubre, la Misi&oacute;n de las Naciones Unidas para la Justicia en Hait&iacute; (MINUJUSTH), ha sido reemplazada por el Bur&oacute; Integrado de las Naciones Unidas en Hait&iacute; (BINUH). Sectores de la oposici&oacute;n temen una nueva misi&oacute;n militar de la ONU y rechazaron la posici&oacute;n del Consejo de Seguridad que pide tambi&eacute;n la formaci&oacute;n de un nuevo gobierno sin la renuncia de Mo&iuml;se.</p>

<p>En medio de todo este conflicto, no se realizaron las elecciones parlamentarias que deb&iacute;an renovar en octubre la C&aacute;mara de Diputados y dos terceras partes del Senado. De esta manera, a partir del 7 de febrero ya no habr&aacute; Parlamento en Hait&iacute;. Muchos piensan que a eso apunta precisamente el presidente para as&iacute; gobernar por decreto y preparar las elecciones legislativas de manera de asegurar la victoria de una alianza con el ex-presidente Martelly y el hijo de Jean-Claude Duvalier, Nicolas Duvalier, que podr&iacute;a ser un futuro candidato a la presidencia.</p>

<div><strong>Arnold Antonin es economista y cineasta haitiano, profesor de la Universidad del Estado de Hait&iacute;. Es fundador y director del Centro Peti&oacute;n-Bol&iacute;var de Hait&iacute;.</strong></div>

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